El sector de las reformas, al ralentí

B.M
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Estas empresas están a la espera de que lleguen trabajos, aunque se van retomando algunos que estaban pendientesmientras otros presupuestados se anulan

El sector de las reformas, al ralentí - Foto: David Castro

El hecho de retomar una actividad, como pueden ser las reformas, no quiere decir que todo pase ‘a estar bien’ y los problemas económicos que ha generado la actual situación de crisis sanitaria queden en cosa del pasado. Se retorna, sí, pero también hay que ver cómo, en qué condiciones.
Y parece que esas condiciones pasan en este momento por poca obra nueva, con recuperación de trabajos que habían quedado pendientes cuando estalló la presencia del coronavirus y con personas que deciden anular obras. Al final, si no es imprescindible...
Según explica Ernesto Sáez Iglesias, desde la empresa Hersai Constricciones y Reformas, la vuelta está siendo «muy lenta». «Esto va muy despacio» porque «la gente, los clientes, están paralizados y no se animan a hacer proyectos de futuro».
Sí que sostiene que tienen «lo de antes» pero también que están muy limitados por lo que se mueven en torno a un diez por ciento de la actividad. En este momento están recuperando, por tanto, trabajos pendientes y hay que ver los que estaban proyectados pero que están a falta de confirmación. En definitiva, se ven las cosas paralizadas.
Evidentemente el parón ha supuesto un trastorno económico importante aunque en su caso cuentan con la ventaja de no tener «mucha gente fija» y moverse más con autónomos (fontaneros, calefactores...) Aún así, asumen que habrá que ver «cuando las cosas empiecen a moverse, ahora estamos a medio gas, a ralentí».
Es cierto que faltan más llamadas (tienen los teléfonos abiertos) para nuevos proyectos y los que están presupuestados «la gente no dice nada o que de momento lo van a dejar por ahora». Y ahí también están las perspectivas de futuro porque «de momento hay mucho miedo, hasta que no despegue, que se vea qué va a pasar con los ERTEs. La gente quiere esperar a ver qué pasa con ellos mismos, están en incertidumbre». Y aquí se encuentra la misma incertidumbre que hay con la enfermedad, no saber qué es lo que vendrá en el futuro y cómo se va a combatir, aunque «cada vez se sabe más y eso es bueno. Se espera que no nos vuelva a pillar sin saber qué hacer».
Pero mientras tanto, lo cierto es que a la hora de hacer una reforma en un baño o en una cocina, la gente decide que «se apaña con lo que tiene, las obras al final son con el dinero que sobra», explica.
Por su parte, Chistian Gómez Vaillo, también como empresa del sector, asegura que están «a la espera»  e ir viendo qué es lo que van dejando hacer en los próximos días. Por ahora se van asumiendo, dice, (si los hay) trabajos en obra nueva o en locales donde no haya nadie. Por eso cree que habrá que esperar una quincena para ver cómo evolucionan las cosas.
En su caso también enfrentan el problema económico que surgió a raíz del parón de la actividad laboral y que en su caso les llevó a hacer un ERTE que les denegaron, lo que ha supuesto «tener a la gente parada pero pagando». Ahora, tenían alguna obra, como un local, cuyos trabajos «se van estirando», en su caso con dos trabajando y dos parados. De todas formas, sí que tiene algunos «trabajos pendientes» pero los podrá realizar «cuando entre el pintor, el carpintero...» lo que supone al final una cadena de dependencia.
En cuanto a las medidas de seguridad, ya tenían guantes y mascarillas, que se gastaban y por lo que no tuvieron problema en ese sentido e incluso dio para ayudar a la familia cuando estalló la crisis sanitario. «Es lo bueno de tener, que estaba disponible», afirma.