«Los paisajes sagrados de Ávila son de una enorme riqueza"

D.C
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Los investigadores Pedro Javier Cruz y Beatriz Sánchez ofrecieron ayer una charla sobre la singularidad de los santuarios, ermitas y humilladeros abulenses

Pedro Javier Cruz Sánchez y Beatriz Sánchez Valdelvira, investigadores del pasado, gestores culturales y comisarios de la exposición ‘Rito y territorio. Ermitas de la provincia de Ávila’, que se celebra en el Museo, ofrecieron este viernes una conferencia a dos voces para profundizar en ese interesante tema de los cultos en pequeños templos, la mayoría de ellos situados en el campo, con una charla titulada ‘Santuarios, ermitas y humilladeros como ejes vertebradores de los paisajes sagrados abulenses’.
Expertos conocedores de este tema que funde lo religioso, lo patrimonial y los paisajes naturales, no en vano han estudiado los tempos de ese tipo que se reparten por las provincias de Ávila, Zamora, Valladolid y Salamanca, ambos ponentes destacaron en primer lugar «la singularidad» que tiene en este campo Ávila, «una provincia montañosa y quebrada con muchos ejemplos muy interesantes, de los cuales nosotros hemos catalogado 220, no todos los existentes pero creemos que sí una proporción muy buena de esos ejemplos de edificios religiosos ligados al paisaje».
Lo relevante de este patrimonio, destacaron Pedro Javier Cruz y Beatriz Sánchez, no es solamente lo que significan en sí mismos las ermitas, humilladeros y santuarios, que es mucho y muy interesante, si no también «los elementos asociados a ellos, como por ejemplo cruceros, acumulaciones de piedras y vías sacras», todo lo cual conforma «una riqueza muy variada en la que no hay una tipología propia o muy definida». 
Por el contrario, explicaron, uno de los aspectos más destacados de ese patrimonio religioso y natural abulense está en que «se reparte entre varias familias que actúan como nexos de unión, por ejemplo la sacralización de elementos naturales como piedras o plantas, la identificación con piedras muy concretas cojo ocurre en Mingorría o Cardeñosa, su relación con cañadas trashumantes, su enlace con yacimientos arqueológicos o la existencia junto a algunas ermitas de plazas de toros», peculiaridad esta propia de las provincias de Ávila y Salamanca en Castilla y León, pero que también se da en lugares de Euskadi y Cantabria, que evidencia que «cuando se hacían romerías en el pasado, junto a los actos litúrgicos había otros festivos, entre los cuales se contaban el teatro y los toros».
En ese conjunto de edificios religiosos hay una notable diferencia en cuanto a dimensiones y riqueza, la cual se deriva bien de que fuese un santuario que recibiese ricas ofrendas, como el de Chilla en Candeleda, bien que dependiesen de cofradías con mayor o menor poder económico, o bien que perteneciesen a pueblos con mayor o menor poder económico.
Varios de esos templos tienen un claro origen precristiano, algo evidente por encontrarse en una ubicación «no al azar sino precisamente en donde tienen que estar, algunas de ellas zonas paganas como castros o que hacen referencia a advocaciones que se han traspasado con el tiempo, dando lugar a una continuidad de culto en el tiempo», algo que queda evidente también en «el hallazgo en esos edificios de sillares con estelas romanas o decisiones como la sacralización de elementos naturales como las fuentes», en muchos casos «sitios estratégicos ocupados desde la prehistoria».