Sesenta coches de otro siglo relucen en el centro de Ávila

M.E
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La plaza de la Catedral sirve de marco a una exhibición de vehículos clásicos que atrae todas las miradas

Sesenta coches de otro siglo relucen en el centro de Ávila

«¡Es el que tuvo el abuelo!», se oye decir a un niño a sus padres mientras corre ilusionado a ver de cerca un Renault 18. Junto a él, un señora de mediana edad comenta «¿te acuerdas?», «hombre, no me voy a acordar...», le responde su acompañante mientras se acerca a un Seat 850 con mirada nostálgica. Son solo dos de las escenas que se vivieron este domingo en la exhibición de vehículos clásicos que KDD Clásicos Ávila organizó en la plaza de la Catedral, un marco de excepción para una cita que, con la ciudad abarrotada por el turismo en el puente festivo, atrajo la atención de grandes y pequeños.
Unos, porque tuvieron o quisieron alguno de los vehículos que aparcaron en el corazón pétreo de Ávila y otros porque no los habían visto nunca, lo cierto es que estos coches del siglo pasado siguen despertando admiración allá por donde van, demostrando que son eternos. Clásicos de Renault, Seat, Citroën y Peugeot convivieron por unas horas con otros vehículos de gama alta, como Porche, BMW, Cadillac o Jaguar, y todos ellos rivalizaron a la hora de protagonizar las fotografías de los asistentes. 
En total, secundaron la llamada unos 60 vehículos de distintas marcas, modelos y colores afincados en la provincia pero también llegados de provincias cercanas como Madrid, Salamanca, Segovia o Valladolid. ¿Y cuáles son las piezas más especiales?, preguntamos a Laura y Javier, el grupo de amigos que mueve estas concentraciones una vez al mes en distintos lugares de Ávila. «Sobre todo son clásicos populares, como el ‘2 caballos’, el Renault 4, el ‘escarabajo’ o el 600, pero también hay algunos más curiosos, como un Cadillac blanco, un Mercedes antiguo o un Honda rojo», apuntan. En lo que todos coinciden es en su buen estado de conservación. «Están a capricho, unos todavía se utilizan para el día a día, pero otros solo para ocasiones especiales», comentan. La de Ávila, claro está, fue una de ellas.