La Virgen de Valsordo se queda sin romería

B.M
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La fiesta que se celebra cada año el primer domingo de mayo en Cebreros se tiene que suspender con motivo de la crisis sanitaria

La Virgen de Valsordo se queda sin romería

El primer domingo de mayo se marca en el calendario de Cebreros como el día de la romería de su patrona, la Virgen de Valsordo. Y esto supone que cada año miles de personas, vecinos del pueblo pero también ‘hijos’ de la localidad que ya no viven en ella, se reúnen para acercarse a la ermita de la Virgen y festejar con ella.
Pero esta tradición tan arraigada, como está sucediendo con muchas fiestas, este año no es posible por la crisis sanitaria que estamos viviendo. Así que este domingo no habrá visitas a la ermita, ni procesión, ni misa al aire libre, ni jornada campestre de fiesta.
El párroco de Cebreros (que como tal es presidente del patronato de la Virgen), José Luis de Santiago, explica que este «año no se va a celebrar porque no es posible», algo que resulta evidente dada la situación de confinamiento que estamos viviendo como fórmula para intentar luchar contra el coronavirus.
Esto supone suspender este año una fiesta de honda tradición religiosa en la localidad, algo insustituible aunque se pretende dejar alguna reflexión, oración o vídeo de recuerdo a través de las redes sociales.
Una forma de recordar a la Virgen de Cebreros y la romería en el paraje de la ermita de Valsordo, que se encuentra a poco más de dos kilómetros de la localidad y que es la ‘casa’ de la imagen durante buena parte del año.
Lo que no se podrá vivir este año es el camino hasta llegar al paraje y la celebración, a mediodía, de la eucaristía en la que los cebrereños suelen participar, lo que lleva a que se celebre al aire libre con la ermita como fondo y con la imagen de la Virgen presidiendo la celebración religiosa con su altar, como no podía ser de otra forma.
Lo habitual es que después de la misa llegue el momento de la procesión, llevando la imagen mientras se rodea el templo antes de proceder a la subasta de banzos, que el año pasado sirvieron para ofrecer 1.250 euros.
Pero si la parte religiosa es lo que da sentido a la romería, también es cierto que la parte festiva cuenta  con un gran arraigo. Ese que se hace visible cada año con la gente que se va juntando en grupos por la zona preparándose para comer y festejar todos juntos. 
Es un momento especial porque no se reúnen solo vecinos del pueblo sino también aquellos que tienen la ‘excusa’ de esta celebración para volver a lo que ellos de alguna forma aún consideran su casa.Por ello los grupos se entremezclan, los niños corren y juegan... aunque este año no podrá ser.