Un nuevo fiasco en Andalucía

Javier M. Faya (spc)
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La táctica de perfil bajo de Javier Arenas, así como las polémicas surgidas con las políticas sociales del Gobierno, hicieron que el electorado andaluz le diera una vez más la espalda

Un nuevo fiasco en Andalucía

Andalucía se ha convertido en una pesadilla para el exministro de Trabajo Javier Arenas, que ha visto cómo no ha logrado convencer a sus paisanos. Aunque él mismo repitiera una y otra vez que no había que confiarse, todo indica que su actitud de perfil bajo, la misma que adoptó Mariano Rajoy en las elecciones del 20-N no le ha servido absolutamente de nada y, en parte, ha condicionado su suerte.  
Yes que aún se explican muchos por qué no acudió a ninguno de los debates televisados que se le ofrecieron. Seguramente porque se sentía ganador y pensaba que tenía mucho que perder, que ya el escándalo de los ERE, los 34 años en el poder de los socialistas y la herencia de Zapatero iba a otorgarle la confianza de un electorado que, una vez más, tiene mucho miedo a que gane la derecha, algo que se lleva en el ADN de los habitantes de los pueblos sureños, y que también siente vergüenza de decir que iba a votar a los socialistas. Solo así puede explicarse el rotundo fracaso de las encuestas, que incluso eran muy negativas las ordenadas desde Ferraz, donde hasta el mismo Griñán había hecho las maletas.
Esta vez José Blanco, un consumado estratega que nunca erraba, falló, para alegría de Alfredo Pérez Rubalcaba que, tras los serios reveses internos en Madrid y Galicia, ya respira más tranquilo con el inmenso favor que le ha hecho su enemigo del alma, que volverá a gobernar su región adoptiva, y esta vez con el favor de las urnas y no con el de Manuel Chaves, que primero fue su padrino y hoy no tiene relación alguna con él. Seguro que los abrazos de anoche tenían algo de veneno, ya que, pese a que se mantendrá en el poder Griñán, la derrota ha sido muy severa y la comunidad sureña ya ha dejado de ser territorio virgen para la derecha, algo que hace inviable cualquier intento socialista para alcanzar La Moncloa.    

El copago. Lo que parece evidente es que al equipo de Javier Arenas le hizo un daño tremendo la polémica del copago sanitario, que la alentó la semana pasada el presidente de la Generalitat, Artur Mas, que logró sacar la impopular iniciativa adelante gracias al inexplicable apoyo en forma de abstención por parte de la líder del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, que podía haberse esperado unos días, solo unos días, para que su compañero de partido no sufriera las iras de toda la izquierda en bloque, que no se cansó de repetir que eso era lo que le aguardaba a Andalucía, aparte de unos Presupuestos Generales del Estado, cuya hibernación ha irritado a Bruselas sino también a los asturianos y, sobre todo, a los andaluces.
El error estratégico ha sido monumental, y quizás sirva para la próxima ocasión -quién sabe si en el País Vasco el año que viene- que hay que ser algo más atrevido. Se mostró muy lento y torpe Génova ante esta tormenta, que se ha convertido en tsunami de Despeñaperros para abajo. Confió ciegamente en el escandaloso caso de corrupción del fondo de reptiles de los ERE, pero como ya ha sucedido en otras ocasiones -Mercasevilla, Juan Guerra, Expo 92, los hijos de Chaves...-, los andaluces se lo perdonan todo al PSOE, dejándole un cheque en blanco.
Decía Pío Baroja en El árbol de la ciencia, que los ignorantes son los que viven más felices ya que el conocimiento hace desgraciados a los hombres. Como indicaba con amargura anoche un alto funcionario de la Junta, los socialistas se han encargado de vender a sus paisanos que todo va bien, que la libertad es lo importante, que el turismo lo soluciona todo y que la derecha traerá de nuevo al señorito.