El Real Ávila avisa

A.S.G.
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Media docena. El conjunto encarnado se coloca líder tras superar con facilidad a La Granja en un choque en el que los locales demostraron que, a falta aún de un juego fluido, esta temporada los goles serán su seña de identidad

El Real Ávila avisa

Real Ávila, 6

 

La Granja, 2

David
José María
Cabrera
Rui
Llorián
Cabezudo
(Piru, 77’)
Trujillo
Villa
(Barrera, 59’)
Cueto
Emilio
(Josito, 69’)
Pito
  Yiyo
Demi
Pluma
Alberto
Xavi
Guiller
(David Martín, 76)
Yubero
Mario
(Josete, 85’)
Chiqui
Adrián
Pablo
(Héctor, 70’)

Goles

1-0 (minuto 18) Pito; 1-1 (minuto 22) Pablo de penalti; 2-1 (minuto 35) Emilio de penalti; 3-1 (minuto 37) Emilio; 4-1 (minuto 42) Llorián; 4-2 (minuto 48) Adrián; 5-2 (minuto 73) Cueto;  6-2 (minuto 75) Barrera

Árbitro

Gallego Hernández (Salamanca). Mostró cartulinas amarillas a los locales Trujillo y Llorián, y a los visitantes Xavi y Alberto. Expulsó al encarnado Llorián (2A 67’)

Incidencias

Encuentro correspondiente a la tercera jornada de la Tercera División, disputado en el Adolfo Suárez ante cerca de 400 espectadores

El Real Ávila se dio un auténtico festín en la visita de La Granja y mandó un claro aviso a sus rivales en una tarde en la que el equipo hospitalario se llevó media docena en su regreso a Segovia. Quiso pero no pudo, o no supo, el equipo de Jota, al que no le fue suficiente con ahogar la generación del juego encarnado. Porque este año se necesitará mucho más para sacar algo del Adolfo Suárez. A falta de fútbol, goles.  «Sería un buen titular» reconocía incluso Francisco Sánchez ‘Kiko’ a la conclusión del choque. Un camino igual de valido para los tres puntos y que, en ciertas cantidades gusta, y mucho, al respetable encarnado, que ha vuelto a encontrar los alicientes necesarios para reengancharse a un equipo que tiene esencia de gol. Muchos y de calidad, como se vieron ante el conjunto granjeño, al que el sueño del 1-2, y quizás pensar en algo más, se le desbarató en los guantes de David, una de las sorpresas del once inicial. Un «premio» lo calificó Kiko Sánchez al trabajo del abulense, que dejaba a Pindado en el banquillo. Decisión técnica. Aquí, de momento, no hay debates.   
Se encontró el Real Ávila con la cara ‘B’ de La Granja. Acudió a la teoría, juntó sus líneas y confió cualquier opción a las opciones de Pablo, una auténtica isla entre una de las parejas de centrales –Rui y Cabrera– que aspira a convertirse en la mejor de la categoría. Mimbres para serlo lo tienen. Mucho más si por delante de ellos disponen de una pareja en el centro del campo como Cabezudo y Trujillo, especialmente este último. Su capacidad de trabajo no pasa desapercibida en una zona del campo en la que molesta, roba y crea a partes iguales. Y si tiene opciones ataca. Acarició su oportunidad –minuto 16– cuando Emilio le colaba el pase entre los centrales para que metiera el pie ante la salida de Yiyo, uno de los mejores porteros de la categoría, y que minutos antes había visto cómo el zapatazo de Cabezudo se marchaba alto.
Sin embargo no le valdría su calidad para impedir el primero del partido. No tuvo más opciones que hacer la estatua. Decir que hasta pudo disfrutar del gol podría ser arriesgado, pero no estaría lejos. Porque el tanto de Pito bien merece elogios. Cueto y José María triangularon en banda para que el lateral, en una buena internada, se marchara de Xavi y colgara al balcón del área. El almeriense, entre Pluma y Alberto, amortiguó el balón con el pecho. La dejó suave, con mimo. Pero sobre todo se la dejó para empalmar un latigazo que se colaba pegada al poste.
Se desperezó el partido, algo aletargado, pero para el bando contrario. La Granja comenzó a robar el esférico y sin apenas ocasiones generó la que necesitaba para lograr el gol del empate. Cuatro minutos habían pasado del gol de Pito cuando Yubero buscó, en un desplazamiento en largo, el remate de cabeza. Su testarazo fue especialmente malo. Su remate no tomó portería, sino que golpeó la espalda de Llorián, que reculaba a defender. El balón, suelto, le quedó franco al granjeño, derribado por Llorián mientras intentaba controlarlo de espaldas a portería. Pese a las protestas el penalti era claro. Pablo, con un golpeo duro, hacía el empate (1-1).
Eran los mejores momentos de La Granja, que subió la línea de presión hasta los dominios de la defensa encarnada, que empezó a sufrir. Mario tuvo la oportunidad de adelantar a los suyos –minuto 29– pero se encontró los guantes de David, que supo aprovechar la oportunidad que Kiko Sánchez le puso encima de la mesa.
Estaba el Ávila atascado ante la presión de La Granja, que pasaba por su mejor momento. Sin embargo cuando hay pólvora en ataque la solución es clara. Y Pito y Emilio se bastan en la tarea, aunque el desempate vendría por mediación de Cueto, un jugador que apunta a fijo en el once. Xavi zancadilleaba al encarnado dentro del área. Gallego Hernández dudó, no así el asistente, que marcó el penalti. Emilio, desde los once metros, hacía el 2-1 (minuto 35). Apenas dos minutos después llegaría el tercero. Pito hubiera merecido firmarlo –remató de primeras desde la frontal a la cepa del poste, donde se encontró a Yiyo– pero lo haría Emilio, cuando Cueto recogía en el segundo palo el rechace del portero granjeño y le servía el tercero en bandeja al vallisoletano, que con cuatro goles se convierte en el máximo realizador del Ávila.
Quedaría lo mejor de la primera mitad para el final. Lo firmaría Llorián, que levantó a la grada con un zapatazo desde tres cuartos del campo con el que hacía el 4-1. El lateral reclamó la falta. Se la tocaron en corto para el golpeo. Nadie en la barrera de La Granja salió a tapar el disparo. Seco, potente. El golpeo resonó en el campo. Tanto como la ovación que se llevó el jugador cuando el esférico se colaba, pese a la estirada de Yiyo, pegada al palo.
Aún buscaría despertar La Granja, que no desperdiciaría los errores defensivos de los encarnados. Probó suerte Adrián de primeras cuando a saque de córner remataba a las nubes. No fallaría en la segunda oportunidad. El ‘11’ granjeño, que pasó a ocupar la punta en detrimento de Pablo, recogió el regalo de Cabrera, que midió mal el salto y dejó el cuero franco a Adrián, que remataba. David la tocó, aunque no fue suficiente para impedir el 4-2. Sesteaba el Ávila ante el conjunto de JotaVelázquez, que se veía capaz de dar un nuevo susto a un equipo que daba la sensación de mostrarse ‘sobrado’.
Tendría una buena ocasión de ampliar las diferencias Barrera apenas ingresó en el terreno de juego, pero el balón saldría lamiendo el palo. Acabaría por volverla a tener. Lo acarició de jugada personal en el minuto 73, pero se encontró con los guantes de Yiyo. No así Cueto, que rebañaba el rechace para hacer el quinto. Buen premio para el extremo, que lo festejó como merecía. Al final acabaría por tener también su oportunidad Barrera. El Adolfo Suárez volvería a ver al jugador señalarse el dorsal en una celebración ya mítica. Lo haría después de un disparo seco y con el exterior que se colaba por la escuadra. Llegaba la media docena cuando el Ávila ya jugaba en inferioridad por una protesta tan innecesaria como absurda de Llorián, que ya contaba con una amarilla en su haber. Detalles por pulir. Aunque mientras lleguen los goles, no habrá problemas.