Vivir la pandemia desde el corazón

B.M
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El trabajo en la Unidad de Cuidados Intensivos de Ávila se ha tenido que ir adaptando a las necesidades actuales

De entre todos los recursos que tiene que desplegar la sanidad en una crisis sanitaria como la actual, sin duda las unidades de cuidados intensivos se convierten en uno de los más importantes y definitivos a la hora de atender a los pacientes. Además, dado el número de enfermos afectados por el coronavirus, ha sido necesario expandir estas unidades, como bien se vio en Ávila que se pasó de 8 camas hasta las 22.
Esta ampliación ayudó a que la atención a críticos no llegara a colapsar, pero también es cierto que  ha supuesto una reorganización de los recursos. Antonio Ususi, jefe de servicio de la UCI, y Mamen Rico, supervisora de Enfermería de este servicio, explican que esa adaptación comenzó cuando se inició la pandemia, lo que significó trabajar de otra manera, incluso en la forma de colocarse los equipos de protección. Una equipación que ahora supone llevar mascarilla FFP2 y otra quirúrgica, bata impermeable, gorro, gafas, guantes y añadir una doble bata y guantes. Y ello sin olvidar que si es importante estar protegido, igual lo es la forma en que se quitan todos estos elementos para evitar la transmisión.
Lo que se ha hecho en la UCI de Ávila es adaptarse «a las exigencias del nuevo virus», inicialmente cerrando las habitaciones cuando era posible (no se pudo con todas) y también, ante la previsión de una «avalancha» asistencial, se llevó a cabo esa expansión habilitando la zona de reanimación para pacientes que necesitaran cuidados críticos, lo que supuso sumar otras ocho camas, y lo que es más, añadir todo este personal. Desde allí, una de sus enfermeras asume que está haciendo un trabajo «muy bonito» pero también «muy duro».
Vivir la pandemia desde el corazónVivir la pandemia desde el corazónY aún así se tuvo que hacer más ampliación, lo que supuso coger también el área postquirúrgica con otras tres habitaciones, que se mantienen como una zona ‘limpia’ para pacientes que necesitaran estos cuidados especiales pero no estuvieran infectados. A ello se unió, teniendo en cuenta las previsiones de que hubieran más pacientes afectados por Covid que necesitaran intubación o cuidados especiales, tres quirófanos con tres camas cada uno, con sus respiradores y monitores, aunque solo se tuvo que utilizar uno con dos camas, que ahora no se están usando.
Este despliegue significa, y así lo indican los responsables de esta unidad, realizar un «gran trabajo en equipo» por parte de todo el personal, trabajando «al 200 por cien de nuestra capacidad habitual», reconocen, pero siempre «desde el respeto, la profesionalidad y el apoyo a los familiares». Porque también ellos sienten cuando pierden un paciente y aplauden cuando otro sale adelante. Y por eso, lanzan un último mensaje: «Suerte, ánimo y adelante, seguro que salimos». Y lo dicen precisamente quienes están en el corazón de esta pandemia.