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Aprobada la estrategia de economía circular 2021-2030

SPC
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Entre los objetivos estratégicos figura implantar la cultura de 'residuo cero'

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, comparece en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno. - Foto: Miriam Chacón (Ical)

El Consejo de Gobierno ha aprobado este jueves la Estrategia de Economía Circular de Castilla y León para un ámbito temporal hasta 2030, alineándose con el ambicioso 'Plan de Acción de la Unión Europea para la economía circular'.

Según ha subrayado el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, en rueda de presa este jueves, entre los objetivos estratégicos, a los que se ha referido como "relevantes y ambiciosos", figura implantar la cultura de 'residuo cero', que se traduce en unos objetivos cuantitativos, revisables cada tres años, entre los que destaca la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero (en los sectores afectados por la estrategia) en un 25 por ciento y de la generación de residuos en un 15 por ciento. Para su financiación se recurrirá, entre otros instrumentos financieros, a los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, al Programa H2020 (Horizon Europe), el Programa LIFE, el Programa INTERREG o el Green Deal europeo.

La Estrategia de Economía Circular de Castilla y León quiere hacer de la Comunidad Autónoma un territorio competitivo e innovador y libre de emisiones de carbono, que sustente su economía sobre un modelo regenerativo, basado en un uso eficiente de los recursos naturales, al mismo tiempo que un modelo económico justo, que garantice la igualdad de género y la inclusión social. La Estrategia cubre el ámbito temporal 2021-2030 y establece cuatro líneas estratégicas organizadas en 16 programas de trabajo y 76 medidas concretas.

Las líneas estratégicas son investigación y eco-innovación para la economía circular, perseguir el residuo cero, nuevos modelos de consumo y relación económica o formación, sensibilización y participación.

Para la aplicación de la Estrategia de Economía Circular, la Junta de Castilla y León elaborará planes de acción trienales con actuaciones concretas y dotadas presupuestariamente para el periodo considerado, incluyendo el seguimiento de la Estrategia, liderado por la Consejería competente en medio ambiente y coordinado con el resto de las consejerías de la Junta de Castilla y León.

Las acciones contempladas en la Estrategia deben encaminarse a conseguir, además, unos objetivos cuantitativos específicos, que se revisarán cada tres años, entre los que se encuentran aumentar la productividad de los materiales en un 20por ciento; reducir la emisión de gases de efecto invernadero correspondientes a los sectores de producción un 25por ciento en 2030; reducir la generación de residuos un 15 por ciento; incrementar la tasa global de reciclado de materiales en un 35 por ciento; incrementar la tasa de circularidad de los materiales en un 40 por ciento; mejorar un 10 por ciento la eficiencia en el uso del agua o conseguir que al menos el 30 por ciento de las contrataciones públicas incorporen criterios de economía circular.

En la elaboración de esta Estrategia se ha contado con la participación de un amplio abanico de sectores y ámbitos de actuación implicados. Para ello, se han organizado jornadas informativas, se ha dado audiencia a diversos interesados, a las diferentes consejerías de la Junta de Castilla y León y a la Federación Regional de Municipios y Provincias. De igual forma, se ha recabado informe del Consejo Regional de Medio Ambiente de Castilla y León, del Consejo de Cooperación Local y del Consejo Económico y Social.

En paralelo al proceso de elaboración de la Estrategia de Economía Circular se han desarrollado también diferentes herramientas y servicios de apoyo a los agentes clave de Castilla y León, y para contextualizar el marco de desarrollo de la propia Estrategia entre las que destacan el mapa
mapa del ecosistema de la Economía Circular y el análisis del Metabolismo Económico y del flujo de materiales de Castilla y León.

Aun cuando la economía circular puede ponerse en relación con prácticamente todos los ODS, tiene una relación más directa con los Objetivos 8 (empleo digno y crecimiento económico), 9 (Industria, innovación e infraestructuras), 12 (Producción y consumo responsables) y 13 (Acción por el clima).

La Estrategia de Economía Circular destaca también la importancia de su coordinación y del establecimiento de sinergias con otros instrumentos de la política de la Comunidad y especialmente con la Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3), el Programa de Bioeconomía de la Comunidad o los Programas de los Fondos Next Generation.

SOBRE LA ECONOMÍA CIRCULAR

La economía circular es uno de los pilares básicos del Pacto Verde Europeo y de los Fondos Next Generation de la Unión Europea y por lo tanto uno de los ejes en los que se fundamenta la recuperación económica y la resiliencia de la economía europea.

Para ello, la Unión Europea adoptó en 2015 el primer plan de Acción de Economía Circular, revisado y reforzado con un nuevo Plan de Acción en 2020.

La economía circular surge como una respuesta a la pérdida de competitividad de la economía europea, a la escasez o encarecimiento de materias primas básicas para el funcionamiento de la industria europea, el estancamiento económico y la pérdida de empleo experimentadas en la última década. No obstante, la economía circular también responde a la evidencia de que el modelo económico lineal ha generado un consumo exorbitante de materias primas y energía, gran parte del cambio climático y grandes volúmenes de residuos y de sustancias peligrosas, con graves impactos sobre el medio ambiente y la salud de las personas.

La economía circular ofrece respuestas a estos problemas ambientales y a los problemas de escasez de materias primas y, al mismo tiempo, es la gran oportunidad para mejorar la competitividad de la economía europea, para generar nueva actividad económica y empleo con fuerte anclaje territorial, contribuyendo a una mayor cohesión y justicia social.

La Economía Circular es fundamental para alcanzar también los objetivos climáticos adoptados en París, ya que se estima que un 45 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero dependen directamente de la forma en como producimos bienes y alimentos y gestionamos la tierra y los ecosistemas.