Los templos abrirán cuando Ávila entre en la fase 1

M.M.G.
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En la Diócesis se está a la espera de saber si la entrada se realizará a nivel provincial, como anunció el Gobierno, o por zonas de salud, tal y como ha solicitado la Junta

Los templos abrirán cuando Ávila entre en la fase 1

Los templos volverán a abrir sus puertas con la llegada de la Fase 1 (la segunda de las marcadas por el Gobierno en el proceso de desconfinamiento). Sólo entonces los fieles podrán volver a cruzar las puertas de iglesias, ermitas y capillas. Y sólo cuando tanto la iglesia como el sacerdote que esté al frente de la misma reúnan las condiciones de seguridad sanitarias marcadas.
Así se informó este martes desde la Oficina de Comunicación de la Diócesis de Ávila, desde donde se quiere dejar claro que aún no hay fecha exacta para esa apertura de puertas. Todo dependerá, se recalca, del momento en que Ávila entre en la esperada Fase 1.
Y dependerá también de si esa fase se hace efectiva en toda la provincia a la vez (tal y como se dio a entender por parte del Gobierno) o si entran finalmente en juego las zonas de salud, como ha demandado la Junta de Castilla y León.
En cualquier caso, habrá que esperar para saber qué día se podrá volver a las iglesias. Lo que sí conocemos ya es llegados a este punto del proceso, la Diócesis de Ávila ha hecho suyas Diócesis de Ávila hace suyas las directrices marcadas desde la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española sobre las medidas que hay que tomar ante el inicio de la salida del confinamiento, así como las medidas de prevención para la celebración del culto público en los templos católicos en tiempos de pandemia.
Estas medidas, se insiste desde la Diócesis de Ávila, hablan de «extremar al máximo las precauciones» y recuerdan en un primer punto que el obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, ha prorrogado la dispensa del precepto dominical establecido en el punto 2 del Decreto Episcopal del 14 de marzo de 2020, invitando a la lectura de la Palabra de Dios y a la oración en las casas, pudiendo beneficiarse de la retransmisión a través de los medios de comunicación para quien no pueda acudir al templo. Y animando, además, a las personas mayores, enfermas o en situación de riesgo a que valoren la conveniencia de no salir de sus domicilios.
Las medidas de precaución marcadas por la Conferencia Episcopal hablan también de que allí donde  no se pueda garantizar  el cumplimiento de las medidas marcadas no se abrirán los templos al culto en las fechas indicadas, sino que se pospondrá a fin de garantizar la seguridad sanitaria. En este sentido, serán los arciprestazgos los que evaluarán de forma continuada la puesta en marcha de estas medidas para proponer al Ordinario su adaptación, si fuese necesario, teniendo en cuenta lo que la autoridad sanitaria disponga en cada momento.
Fundamental resultará la implicación de los sacerdotes. Así, aquellos que tengan alguna patología de riesgo o que manifiesten algún síntoma compatible con el padecimiento de la COVID-19 (fiebre, tos,…) se lo comunicarán al Vicario para el Clero que les ofrecerá la ayuda necesaria para la adecuada atención de las comunidades cristianas. Si esta ayuda no se pudiera dar, se pospone el comienzo de las celebraciones con fieles en esas parroquias.
Por otra parte, para asegurar en las celebraciones que los fieles mantienen la distancia de seguridad aconsejada de dos metros, se indicará dónde pueden colocarse en los bancos usando alguna señal estable, como pegatina. Asimismo, se indicarán normas claras y sencillas para organizar la Comunión y la salida de la Iglesia de forma ordenada y respetando la distancia de seguridad. Y se recomendará a los fieles el uso de mascarillas.
Cuando se prevea que en alguna misa dominical de las parroquias grandes se puede rebasar el aforo permitido en cada fase, los párrocos establecerán criterios adecuados para la asistencia de los fieles. En las parroquias pequeñas, donde no hay posibilidad de contar con voluntarios suficientes, se pondrán puntos visibles y de fácil acceso para usar los geles hidroalcohólicos, los cestillos para colectas...
En los bautizos, el párroco verá la conveniencia de reducir el número de fieles en cada celebración para cuidar al máximo las precauciones sanitarias.  Y en la catequesis y las celebraciones de las Primeras Comuniones se siguen posponiendo hasta después del verano.
Po último, las celebraciones litúrgicas de las fiestas patronales, de las exequias, y en las que se administra el Sacramento del Matrimonio, se regirán por lo establecido en las misas dominicales el documento de la Conferencia Episcopal, sin superar el aforo permitido en cada fase. Fuera del templo, se regirán por las normas establecidas por la autoridad competente.