Flores para frenar una crisis

M.M.G.
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Las floristerías y viveros de Ávila se esfuerzan por mantener vivos, en toda la extensión de la palabra, unos negocios en los que, a pesar de tener que permanecer cerrados, resulta imposible echar el cierre

Flores para frenar una crisis

Muchos, muchísimos, son los negocios que estos días tienen sus persianas bajadas. Ferreterías, zapaterías, mercerías... echarron el cierre hace semanas y sus propietarios, con todo el dolor de su corazón, se encerraron en casa. Pero hay unos negocios que aunque cumplieron a rajatabla la primera parte (esa de echar el cierre) no pudieron hacer lo mismo con la segunda, la de quedarse en casa: son negocios vivos. Pero vivos en toda la extensión de la palabra, porque sus productos son flores y plantas, seres vivos que necesitan unos cuidados diarios que no pueden obviarse ni siquiera en la situación excepcional que vivimos.
Hablamos de viveros y floristerías. Empresas en las que su stock, (en el que sus dueños han invertido miles y miles de euros) no puede abandonarse. Viven una situación excepcional en la que les asaltan cientos de dudas. La principal, si pueden o no repartir a domicilio cuando la venta se ha efectuado de manera telemática.
Así nos lo plantea José Araújo, desde Inverflor, que lleva semanas ‘peleándose’ con los decretos que se van publicando estos días para tratar de saber con certeza si puede o no repartir a domicilio. Porque aunque él piensa que sí, la Policía Local le ha dicho en alguna ocasión que no. «Y me parecería muy injusto que Amazon, por ejemplo, pueda repartir vía Seur, y yo no pueda hacerlo», lamenta José, que indica que ese reparto se haría siempre después de una venta online o telefónica y tomando todas las medidas de seguridad pernitente.
Pero mientras se asegura de saber si puede o no repartir a domicilio, José sigue atendiendo sus plantas a diario. No puede dejarlas morir, por supuestp. Y eso conlleva un importante gasto que, estos días, no tiene retorno. Las plantas necesitan agua, que hay que dispensar; luz, que para muchas de ellas debe ser artificial; abonos, que deben suministrarse; y muchos, muchos cuidados.
Así que José sigue trabajando a puerta cerrada. Pero sin poder cerrar una venta. «Tenemos que mantener un negocio vivo pero sin poder vender», lamenta José.
Y todo esto, en plena temporada alta para las floristerías: bodas y comuniones  serán aplazadas y con ellas, cientos y cientos de pedidos que no podrán ser servidos. «A nosotros nos pilló con todas las cámaras llenas y tuvimos que tirar todo, menos algunos centros que mandamos a conventos o a residencias de mayores», recuerda José los primeros compases de una crisis que les está haciendo mucho daño, por lo que piden, sobre todo, que alguien les aclare oficialmente si se les permite la venta a domicilio. Sólo así, por ejemplo, podrían tratar de salvar el próximo Día de la Madre, «el segundo día más importante del año» para estos establecimientos.
Pero más allá de lo inmediato, José se entristece al pensar en el futuro a medio plazo. «Por ejemplo, las flores que tendríamos que vender para una boda de octubre se tendrían que estar plantando ahora. ¿Y alguien va a plantar ahora con esta incertidumbre?», se cuestiona.
Con las mismas preocupaciones nos encontramos a Ricardo del Pozo, gerente de Maranta. «A nuestro sector no se le está teniendo en cuenta, estamos totalmente abandonados», denuncia Del Pozo, que nos habla también del mucho trabajo e inversión que están realizando estos días para mantener vivo su negocio pero con apenas retorno económico. Y es que ellos, asegura, sí que están sirviendo algo a domicilio.
«Estamos pendientes de ver si se pospone el Día de la Madre», nos comenta el responsable de este establecimiento, que  piensa también en lamás inmediata festividad del Día del Libro, cuando muchos abulenses compran rosas para regalar.
Del Pozo define la situación como «muy crítica para su sector», sobre todo teniendo en cuenta la temporada en la que nos hayamos: bodas, comuniones y, también, tiempo de plantación y preparación de jardines. «Y el sector está totalmente abandonado», vuelve a denunciar. «Deberían al menos dejarnos abrir una zona, tomando todas las medidas de seguridad, porque si no vendemos, nos va a tocar tirarlo todo.Esto no es una tienda de zapatos», se despide de nostoros con ese lamento.
A las afueras de Ávila nos encontramos con el Vivero La Aldea, de Fundabem. Allí, una de sus responsables Sole Gómez, nos plantea la misma duda que asalta sin cesar a José. «Estamos a la espera de saber si podemos o no empezar a vender a domicilio», dice Sole, que nos cuenta cómo estos días han establecido unos «servicios mínimos» para no echar a perder todas sus plantas y flores. «Trabajamos para mantener las flores pero no tenemos venta», recalca.

RESPUESTA OFICIAL

Puestos en contacto con la Policía local este miércoles, fuentes municipales explicaron a Diario de Ávila que el reparto de plantas y fores a domicilio tras la compra online «se entiende como una entrega a domicilio igual q un servicio de paquetería, por lo q se podría hacer la compra online y q el personal propio de la floristería se desplace para la entrega. De momento, es así, salvo disposición contraria de la Subdelegación del Gobierno».
De esta manera, José y los demás floristas de Ávila podrán empezar a atender a sus clientes vía telefónica y online para, posteriormente, llevarles sus pedidos a casa.