Educar a los hijos en tiempos modernos

Natalia Méndez
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La psicopedagoga Ana Roa analiza en su libro '¡Vive la Vida!' los problemas que pueden surgir a la hora de enseñar a los hijos, atendiendo al desarrollo de la inteligencia emocional

La psicopedagoga Ana Roa sosteniendo su nuevo libro ‘¡Vive la Vida!’

Todo niño nace con un pan bajo el brazo, pero no con un manual de instrucciones para conocer su funcionamiento. La dura tarea de ser padres se complica aún más cuando influyen los cambios del mundo actual y se desconoce qué manera es la más eficaz para educar a los hijos. Ana Roa, psicopedagoga con residencia en Ávila, recibe a muchas padres que le plantean serias dudas. Tras tantos años de experiencia, escribiendo en diversos medios de comunicación y gestionando su propio blog, ha publicado recientemente el libro ‘¡Vive la Vida!’, donde plasma todo lo que ha aprendido sobre la psicología de los niños más pequeños, entre 0 y 10 años.
El principal problema que aprecia Ana en sus pacientes es que «se vive muy deprisa y ese estilo de vida lo trasladan a la forma de educar a sus hijos».
Para evitar o mejorar la situación que viven muchos padres con hijos pequeños, la psicopedagoga recomienda «que se eduque principalmente la inteligencia y el desarrollo emocional», ya que considera que «las emociones son el motor de la persona».

educar las emociones. Desde antes de nacer, los niños crean un vínculo afectivo con la madre.  Por este motivo, los hijos necesitan muestras de cariño. Por consiguiente, «las carencias afectivas en los primeros meses desembocan en patologías, que luego son bastante difíciles de radicar».
Como sugiere Ana, «la educación emocional se debe potenciar desde la primera infancia» porque en un futuro se necesitará para la fortaleza, el autocontrol, el desarrollo de las habilidades sociales, la empatía y los valores definidos.
Para ello, es esencial que «los padres sean modelos emocionales para los hijos porque así nacerán sanos», algo que desarrolla en la segunda parte del libro.

n mundo rápido. Los padres viven una vida muy frenética entre el trabajo, la casa, las relaciones sociales y, por supuesto, los hijos.
No obstante, «la educación tendría que ser más calmada, mucho más dialogada, dedicando el tiempo necesario para hablar con los niños sobre este tema, no se puede educar tan deprisa».
Es comprensible que en muchas ocasiones se requiera de la ayuda de los abuelos, cuidadoras o la escuela infantil cuando ambos miembros del matrimonio trabajan. Sin embargo, «no se puede delegar la educación de los hijos en estas tres opciones».
Para solventar esta falta de tiempo con los hijos, la psicopedagoga recomienda a los padres que se vuelquen por completo en los pequeños durante las cenas o fines de semana. «Tendrían que ser tiempos cortos, pero de calidad o aprovechar los fines de semana para hacer actividades todos juntos en familia».

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