Lejía y amonio para plantar cara al virus en la calle

M.M.G.
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Los equipos de trabajo de FCC comienzan este lunes a desinfectar las vías mediante un plan que funcionará las 24 horas del día y que se realizará desde dos frentes: el uso de camiones cisterna y el empleo de mochilas individuales

lejía y amonio para plantar cara al virus en la calle

Combatir al virus, también a pie de calle. Ésa es la batalla que mañana comienzan los operarios de FCC y que les llevará a desinfectar durante los próximos días todas las calles de nuestra ciudad, sus barrios anexionados y los polígonos industriales. 
No han comenzado antes porque la lluvia prevista para esta semana haría inútil su trabajo. Saben que no será una tarea sencilla ni rápida. Nunca antes Ávila (ni en realidad ninguna localidad española) había hecho frente a una situación parecida, pero la situación manda y la limpieza y desinfección de los viales es, a día de hoy, objetivo prioritario para todos.
Al frente de todo el operativo se encuentra Pablo Fuentes, jefe de servicio de FCC. Él mismo reconoce que no está capacitado para decir cuánto tiempo se tardará en realizar el trabajo completo. Pero sí que lanza un mensaje esperanzador: se hará con rigurosidad y volverá a repetirse tantas veces sea necesario.
Lejía y amonio para plantar cara al virus en la calleLejía y amonio para plantar cara al virus en la calleFue el pasado día 17 de marzo cuando comenzó a diseñarse un plan que arranca mañana sobre el terreno pero que, ya avanza Fuentes, irá modificándose en función de las necesidades.
Lo que no cambiará, eso sí, es su objetivo: «desinfectar las calles de la vía pública y las calzadas así como todos los elementos que los ciudadanos puedan tocar». Se refiere a todo tipo de mobiliario urbano, desde marquesinas de autobuses a barandillas, farolas, semáforos o papeleras, por citar sólo unos ejemplos.
Para ello, los operarios de FCC, que trabajarán con un equipo «algo aparatoso» pero necesario para su protección frente a los elementos químicos que emplearán en la tarea, utilizarán dos productos.
En primer lugar, explica el responsable de la empresa responsable de la limpieza en la ciudad, utilizarán hipoclorito sódico. «Es lejía, pero en una concentración superior que la de la lejía comercial», aclara Fuentes. Así, si la lejía que utilizamos en casa tiene una concentración de 50.000 miligramos por litro, la que se empleará en la limpieza de las calles está concentrada en 160.000 miligramos por litro. «Tiene su eficacia y la vamos a usar en sistemas de trabajo masivo, como camiones cisterna que pueden pulverizar», apunta Fuentes que recalca que, por supuesto, esa lejía estará muy diluida en agua. Por la seguridad de todos, por supuesto, pero también para proteger a los equipos, que no están preparados para realizar este tipo de trabajos de manera continua. «Tenemos que ser garantistas con el cuidado de la maquinaria, porque estos trabajos van a perdurar en el tiempo», avanza ya Fuentes.
El empleo de hipoclorito sódico conlleva numerosas ventajas. «La primera es que se pueden hacer las mezclas en un depósito muy grande y que la preparación se hace de manera rápida y mecánica», describe.Eso, cuando se trata de limpiar una ciudad completa es vital. Pero también es importante que estamos hablando de un producto no inflamable, como sí lo son otros productos biocidas que se están empleando en otros lugares.
¿Los inconvenientes?, queremos saber. «En primer lugar el olor desagradable», señala Fuentes, «y que como todos sabemos, la lejía es un producto corrosivo y blanqueante, por lo que tendremos que tener cuidado».
Por todo ello y para protegernos a nosotros y a nuestras mascotas,  Fuentes insiste en que a partir del lunes aquellos vecinos que salgan a la calle no toquen ninguna superficie que vean húmeda.
El segundo de los productos que se esparcirán por las calles de Ávila es amonio cuaternario, «certificado como eficaz para el Covid-19». Este  limpiador desinfectante estará diluido en la concentración que marca el comerciante y se va a esparcir a través de las mochilas que portarán los operarios: depóstiso con capacidad para doce litros.«Con este método se irá más al tema de farolas, bancos...», aclara Fuentes sobre un producto que cuenta entre sus ventajas con su gran eficiencia biocida y el que tampoco es inflamable. 
Los inconvenientes en este caso pasan porque es inviable esparcirlo en grandes cantidades y que es corrosivo.

 

ASÍ FUNCIONA EL PLAN. En la entrevista mantenida con Diario de Ávila, Pablo Fuentes, jefe de servicio de FCC, explica también cómo se irá desarrollando un plan de limpieza hasta la fecha inédito.
Este plan, susceptible de irse modificando sobre la marcha en función de las necesidades que puedan ir sufriendo, divide a la ciudad de Ávila en cuatro grandes zonas. La zona 1 y 2 comprende la avenida de Juan Carlos I, la calle Hornos Caleros (carretera de Tornadizos), el barrio y el puente de la Estación, la zona norte, la avenida Juan Pablo II, el puente Adaja y la carretera de Burgohondo. Y las zonas 3 y 4 se extiende al resto de la ciudad, los barrios anexionados y los polígonos industriales.
«En las zonas 1 y 2 se actuará con maquinaria y con hipoclorito por la noche y por las mañanas con el amonio en las mochilas», comienza a explicar Fuentes cómo se organizará el trabajo de los opearios. «Y en las zonas 3 y 4 se trabajará con las cisternas por las tardes de manera mixta», es decir, que con esos mismos equipos, equiados también con lanzaderas, se procederá, además de la a limpieza de aceras y calzadas, a la del mobiliario urbano.
Este lunes, el principal objetivo de los equipos de limpieza pasará por desinfectar todos los centros sanitarios (Hospital de Nuestra Señora de Sonsoles, Hospital Provincial, Hospital Santa Teresa y los tres centros médicos de Ávila y el del Ávila Rural). «Y por el camino iremos haciendo las farmacias», apostilla Fuentes.
equipo humano. Para poder llevar a cabo este trabajo se precisará un equipo de unas ocho personas en el turno de mañana, cuatro en el de tarde y dos operarios por la noche. Así, el camión cisterna y siempre que actúe de forma mixta irán dos operarios. A ellos se sumarán los cinco trabajadores que porten las mochilas de amonio cuaternario y un sexto cuya misión es ir rellenando las mochilas una vez que se vacíen. Por la tarde se pondrán a trabajar dos cisternas en las zonas 3 y 4, la misma cifra de vehículos que seguirá limpiando las calles de Ávila por la noche en las zonas 1 y 2 aunque, eso sí, en ese caso irán ocupadas sólo por un conductor. Insiste en recalcar Fuentes que esos operarios irán vestidos de una manera muy «aparatosa» pero nadie debe alarmarse. Su vestimenta (compuesta por un mono especial de trabajo, gafas de seguridad y mascarilla) es necesaria para su seguridad individual.
Estos trabajadores, además, tendrán limitados sus tiempos de exposición a dos productos químicos de mucha potencia y de los que tienen que protegerse fuertemente.
«Tenemos que tener todos un temor prudente, no uno temor patológico que nos pueda paralizar o discriminar a otra persona», comparte con nosotros Fuentes, que aprovecha este momento para recordar un aspecto importante a los abulenses: al no haberse realizado nunca en Ávila un plan de limpieza como el que ahora va a arrancar se desconoce cuánto tiempo será necesario para concluirlo en una primera ronda. «No sabemos aún, por ejemplo, cuántos metros vamos a poder limpiar en un día», dice el jefe de Servicio de FCC, «iremos cogiendo experiencia y datos poco a poco».

COLABORACIÓN CIUDADANA. Por último, para que el plan de limpieza y desinfección sea todo un éxito, los operarios de FCC precisan de la colaboración de todos los abulenses. Pablo Fuentes lanza este mensaje sabedor de la importancia que tiene que los operarios de la empresa puedan dedicar la mayor parte de sus esfuerzos en esta nueva batalla. Se refiere, por ejemplo, al hecho de que la puesta en marcha de este plan especial va a restar efectivos a la limpieza habitual de las calles y a la recogida de la basura que, eso sí tiene que quedar claro, no se va a detener. Pero insiste Fuentes, por eso resulta de vital importancia que todos los ciudadanos colaboren al máximo a la hora de mantener limpia la ciudad. Y que lo hagan, por ejemplo, no arrojando en cualquier sitio los guantes que usan al hacer la compra; siendo más escrupulosos si cabe a la hora de reciclar sus residuos, tal y como ha pedido el Ministerio; no sacando sus enseres a la vía pública;  y extremando la precaución a la hora de sacar la basura, no tocando para nada los cubos de la calle.