Un punto que debieron ser tres

Área 11
-

La Cebrereña empata ante la Arandina un partido que tenía ganado hasta el minuto 86, cuando los visitantes igualaron jugando con uno más

Un punto que debieron ser tres

Se le escapó un punto a la Cebrereña en la visita de uno de los huesos de la categoría como la Arandina. Y es que el conjunto verdiblanco consiguió lo más difícil: ponerse en ventaja en el marcador gracias a un maravilloso lanzamiento de falta de Terleira en la segunda mitad. Sin embargo, a falta de diez minutos Tena vio una cartulina roja y dejó a los suyos en inferioridad numérica. No lo desaprovecharon los visitantes para igualar la contienda por medio de Escudero. Un punto agridulce el cosechado, pero que debe servir para continuar en la pelea por la salvación. 
Intenso, como se esperaba, comenzaba el juego tras el pitido inicial. La sólida plantilla de Aranda de Duero se plantaba con las ideas claras sin confiarse por su postura de favorito, más si cabe con el abultado resultado de la ida; pero bien se sabe que no hay grande que salga sin sufrir del Mancho.
Más acercamiento en el área de Carmona durante el primer cuarto de hora. Jugadas de barullos y empujones tratando de dar el último toque a la pelota. Mientras, la defensa local se defendía contundentemente de las llegadas burgalesas.
El dominio del juego se repartía más según se llegaba a la primera media hora, nadie controlaba ni jugaba el balón y a pesar de las idas y venidas no había ocasiones claras de gol. Marcos Barbero sacaba en el 33’ al segundo palo una falta pegada a la banda, que Gordo atrapaba en dos tiempos protegiendo el área pequeña.
La Arandina se iba haciendo más fuerte en ataque pero los de Pepe García presionaban la salida del balón y buscaban los saques en largo y la pelea de Terleira. La oportunidad más clara llegaría en el 37’ cuando Natxo Pérez rescatando de la pelea un balón por la banda, sacaba un repentino y potente lanzamiento directo a la escuadra que Gordo salvaba metiendo la mano.
Perdi también disponía en el 42 de la última ocasión para su equipo, peinando un saque de banda que Carmona atrapaba bien colocado. No daría tiempo a nada más destacable antes del sonido del silbato que mandaba a los jugadores a vestuarios con un electrónico sin movimientos.
segunda mitad. Comenzaba la segunda mitad avisando Rubiato con un remate de cabeza que mandaba desviado. Pero a la siguiente jugada Borja París derribaba por detrás a Diego Pose al borde del área, siendo Pérez el que sacaba la falta señalada fuera y que provocaba un rechace a la contra que Andrés del Olmo no convertía por poco aprovechando la salida de Gordo.
Unos minutos con los verdiblancos más fuera del partido que aprovechaban los visitantes para apretar a la defensa. Natxo lo intentaría desde lejos. No podría haber mejor respuesta, mejor despertar y mejor inyección de moral para la Cebre que un golazo de su capitán David Terleira en el 55’. De falta directa desde la frontal del área quitaba las telarañas de la escuadra sin que Carmona llegara, a pesar de su gran estirada.
No sé achantaría tras el tanto la Arandina, que dando un paso al frente se emplearía más que nunca ofensivamente dando que trabajar a la defensa. Juanma y Dani Tena muy serios hacían que Rubiato no se sintiera cómodo sin conseguir encarar a puerta. La combinación Terleira-Perdi trataba de buscar el fallo y el hueco cuando el balón llegaba al campo burgalés.
Punto de inflexión de nuevo en el minuto 80, cuando Rivera García expulsaba con roja directa a Dani Tena que cortaba una contra de Abad cuando ya se desmarcaba en la carrera directo a puerta. Los verdiblancos se quedaban con uno menos los últimos diez minutos de juego sabiendo lo que eso significaba ante la intensidad que desplegaban los hombres de De los Mozos que conociendo ya el resultado de sus rivales, tenía una oportunidad de oro para hacerse con la primera plaza.
Acusando de nuevo la jugada al segundo palo, era Escudero en el 86 el que ponía el empate rematando un balón como podía sin nadie que le incomodara. Remando en desventaja, los cebrereños que habían visto el partido ganado todo el tiempo, sufrían los últimos minutos pudiendo perderlo en varias ocasiones como un larguero en el 89 con un rechace que Abad mandaba a las nubes o incluso otro palo sobre la bocina final. 
Reparto de puntos que seguramente no satisfacía a nadie a priori, pudiendo haber caído la balanza para cualquier bando con un transcurso de partido que daba un giro con la expulsión de Tena.