El peso invisible del chuletón

Mayte Rodríguez
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La caída de la demanda de las piezas nobles de vacuno por el cierre de los restaurantes ha devaluado el precio que los ganaderos reciben por cada canal pese a que hay partes que sí están vendiéndose en carnicerías y supermercados

El peso invisible del chuletón


Con los restaurantes cerrados desde hace ya un mes,  la pieza estrella de la gastronomía abulense -el chuletón de ternera avileña- no tiene demanda. Y esta situación  está repercutiendo negativamente en todo el sector del vacuno, que está sufriendo «una reducción del precio de la canal», explica a esta Redacción Pedro Herráiz, secretario técnico de la Asociación de Criadores de Raza Avileña-Negra Ibérica. «El problema de demanda se centra únicamente en las partes nobles (chuletón, solomillo, lomo), que son las carnes directamente relacionadas con la hostelería y la restauración, pero eso está tirando hacia abajo del precio de la canal», desvela. Si bien es cierto que una canal «tiene despieces diferentes» y que buena parte de esas piezas «están llegando al consumidor final» porque son las que se venden en carnicerías o supermercados,  la  demanda que no encuentran las «piezas calidad» está devaluando el precio final del conjunto, lo que supone un perjuicio para los ganaderos de vacuno de la provincia de Ávila.
Herráiz estima que, de momento, el precio de la canal «se ha devaluado más de un diez por ciento», pero advierte que la situación del vacuno de carne «se va pareciendo a la que ya hemos visto en el ovino y en el porcino ibérico», cuyos productores están en una situación muy complicada porque su principal salida comercial es también la restauración, por lo que la demanda ha caído en picado.l
 Hay ganaderos de bovino que están encontrándose, además, con otro problema: «Los terneros que están en el campo y que hay que destetar de las madres para acabar de engordarlos en otras instalaciones han bajado su precio una media de 150 euros por res» como consecuencia de esta situación, revela Herráiz. Hace justo un año, un ternero de destete se vendía a 650 euros, cantidad que ha sufrido una disminución del 20%, apunta. «Es un daño muy importante», recalca, porque «ésto es precisamente lo que da viabilidad a las explotaciones» dedicadas principalmente a la venta de este tipo de reses.