A la espera de las fallas más esperadas

M.M.G.
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'Fallers Pel Món', la agrupación fallera que debería haber plantado este fin de semana un monumento inspirado en la puerta de San Vicente, confía en poder hacerlo en un futuro no muy lejano

A la espera de las fallas más esperadas

Entre la cascada de actos y eventos suspendidos a causa de la declaración del estado de emergencia se encuentra uno que mucha gente, sobre todo aquellas con raíces valencianas, esperaban con suma ilusión.
Este fin de semana, Ávila tendría que haberse convertido en una ‘delegación’ de las fallas valencianas, gracias a la plantá y a la quema de un monumento fallero que por segundo año iban a traer a nuestra capital los miembros de la falla ‘Fallers pel Món’, de la localidad valenciana de Carcaixent.
«Ay, no me lo recuerdes que se me caen las lágrimas», nos dice vía telefónica el presidente de los falleros, José Amores. Con su inconfundible acento levantino, José nos va contando la gran tristeza que sienten todos los falleros. Pero también nos desvela que sea como sea y, sobre todo, cuando sea, la falla que ya está preparada y cuyo boceto acompaña estas líneas será plantada y quemada en Ávila.
«En cuanto pueda desplazarme iré a Ávila a hablar con el Ayuntamiento para buscar una fecha», dice José entusiasmado ante la idea de volver a Ávila. No sabe si será en septiembre, en octubre o si ya habrá que esperar al año que viene. Pero la falla vendrá a Ávila. Lo tiene muy claro.
Y cuando eso ocurra, abulenses, turistas y los propios falleros, podremos disfrutar de un monumento elaborado por el maestro Pepe Benavent. Se trata de una representación de la puerta de San Vicente sobre la que descansa una preciosa fallera. Nueve metros de altura tendrá una falla que «se va a quemar sí o sí», recalca Amores, que no quiere fallar ni al público abulense ni a su gente, sobre todo a sus pequeños falleros mayores.
Ahora, la falla espera desmontada en los almacenes de la agrupación fallera. Hubieran querido que fuera aún más grande, pero el hecho de tener que desplazar las piezas en camión una distancia cercana a los 700 kilómetros dificultaría ese traslado.
‘Fallers pel Món’ tiene por costumbre plantar sus fallas en alguna ciudad distinta a su localidad de origen.Así lo hicieron ya en 2013 en Ávila y así ocurrió también el año pasado en Andorra. «Y siempre tratamos de que el monumento tenga un guiño a la ciudad de acogida», explica. De ahí la presencia de la puerta de San Vicente en la falla que todos esperamos poder ver pronto en Ávila.