El Consistorio estudiará ampliar zonas peatonales para reducir el ruido

Marta Martín Gil
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El discurrir de vehículos por los adoquines eleva el ruido ambiental de las calles. - Foto: Antonio Bartolomé

El Plan de Acción en Materia de Contaminación Acústica, continuación del Mapa del Ruido, pasaría por actuar en algunas de las calles adoquinadas del centro.

 Tras la elaboración del mapa del ruido, en el que se describía Ávila como una ciudad no demasiado ruidosa pero que cuenta con entre 50 y 60 calles en las podrían superarse los valores límite, el Ayuntamiento se centra ahora en el desarrollo del Plan de Acción en Materia de Contaminación Acústica, una vez que éste ha sido aprobado ya de forma oficial.
Se trata del último paso de un camino que arrancó con la redacción de la nueva Ley del Ruido y que está diseñado para prevenir y reducir el ruido ambiental de las ciudades.
«Se trata de uno de los primeros planes de acción que se aprueban en Castilla y León», comienza a exponer el tema Alberto Plaza, teniente de alcalde responsable del área de Medio Ambiente, que ante todo recalca que «Ávila no tiene graves problemas de ruidos, ni de industria ni medioambientales».
A pesar de ello siempre hay puntos que pueden mejorarse. Y  el ‘pequeño talón de Aquiles’ de Ávila no es otro que el tráfico rodado, especialmente en algunas de las calles adoquinadas del casco histórico. «Pero esto no puede considerarse un verdadero problema en cualquier caso», explica Plaza, «porque no vamos a elegir nunca entre adoquines y asfalto».
Se refiere al hecho de que al tratarse de una ciudad con importante valor patrimonial, «el adoquín es el material más adecuado» para la imagen global del conjunto del centro histórico».
Por eso, desde el Ayuntamiento se estudia la posibilidad de «tomar medidas respecto a la peatonalización», sobre todo en las calles de estas características.
Todavía se desconoce a qué calles concretas podría afectar esta medida y cuándo se llevaría a cabo. Se están, como decíamos, dando los primeros pasos de un Plan de Acción que, según Plaza, cuenta con una buena base sobre la que asentarse. «El tráfico de Ávila tiene, desde hace ya algunos años, itinerarios alternativos», apunta el teniente de alcalde, que se refiere, por ejemplo, a que los camiones que hace diez años atravesaban a diario la avenida de Hornos Caleros ahora cuenta con semicircunvalaciones que evitan a los vecinos toda esta contaminación acústica.
Así pues, las medidas adoptadas desde el Consistorio en los últimos años respecto al tráfico de la ciudad habrían ayudado a que, ahora, el Plan de Acción en Materia de Contaminación Acústica no vaya a suponer grandes cambios en la organización de la ciudad. «Lo cierto es que no hay grandes conflictos», resume su exposición  el teniente de alcalde responsable de asuntos medioambientales, que insiste en dos asuntos: en primer lugar, en que el ruido no es un «problema prioritario en materia medioambiental», dadas las características de la ciudad; y en segundo, en que no hay plazos ni fechas para llevar a cabo las medidas que, en su día, se decidan tomar.

Entre 55 y 65 decibelios. En la última jornada celebrada en Ávila sobre materia acústica (a mediados de junio) se cifraron entre 50 y 60 las calles en las que pueden superarse los valores límite y en las que podrían establecerse estrategias para reducirse los niveles del ruido, según señalaba Ignacio Riesco, ingeniero de la empresa Audiotec, encargada de elaborar el mapa del ruido de Ávila.
Fue él mismo el que precisó que esas calles se encuentran en las denominadas «áreas sensibles», entendidas como tal las zonas urbanas en las que los límites de calidad acústica son más restrictivos por encontrarse en ellas colegios u hospitales.
Para las áreas residenciales de las ciudades, la normativa en materia de ruido establece un límite aceptable para respetar el descanso, establecido en 55 decibelios para las horas nocturnas, una cifra que se eleva hasta los 65 decibelios durante el día.

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