Los hoyancos disfrutaron el día grande de su patrón

M.M.G.
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La festividad de San Miguel reunió en El Hoyo de Pinares a centenares de personas que arroparon al Santo en la procesión, mucho más concurrida que otros años al coincidir con el domingo y por las buenas temperaturas

los hoyancos disfrutaron el día grande de su patrón

Los hoyancos nunca fallan a San Miguel. Sea el día de la semana que sea y haga frío o calor, los vecinos y amigos de El Hoyo de Pinares tienen marcado en rojo en su calendario el 29 de septiembre. 
Pero si ese día, encima, cae en domingo y las buenas temperaturas y el sol se alían para regalar a este rinconcito de la provincia un día casi veraniego, la procesión en honor al patrón de la localidad hace que esté tan concurrida como lo estuvo la celebrada ayer en la localidad abulense.
«Hemos acompañado a San Miguel con nuestras mejores galas», nos decía al término de la procesión el alcalde de la localidad, David Beltrán, «y le hemos pedido que nos proteja, que nos guíe y que nos dé salud, como hacemos siempre».
Al término del recorrido, la comitiva se dirigió hacia el Ayuntamiento acompañada por la Banda Municipal de Música, que interpretó tres pasodobles «con mucha calidad», en palabras de Beltrán.
Muy buen ambiente pues para terminar una mañana que había comenzado pronto, con las dianas y pasacalles amenizadas también por los músicos de la localidad y con los tradicionales cabezudos, que tanto gustan a los pequeños.
Y sólo un rato después comenzaron los encierros de la localidad, todo un clásico ya en nuestra provincia, y que volvieron a dejar momentos muy emocionantes gracias a los valientes que se pusieron delante de las dos vacas bravas de encaste Santa Coloma. Como siempre ocurre en estas citas taurinas en El Hoyo de Pinares, fueron muchos los que madrugaron para disfrutar del espectáculo que dan los cortadores (muchos de la localidad, pero la gran mayoría llegados desde Cebreros) a lo largo del recorrido.
«El encierro ha sido divertido y peligroso», nos hacía la crónica el primer edil de la localidad, que tiene claro que San Miguel siempre echa un capote a aquellos que se ponen delante de las astas de las vacas bravas.
El recorrido del encierro es largo y abierto y resulta complicado correr frente a los toros, como puede hacerse en otros encierros, en opinión del alcalde.
Por eso es más habitual que los mozos esperen a los animales en una de las rectas, la más larga y abierta. Allí toman posiciones y hacen los recortes que tanto admiran los espectadores.