30 años de solidaridad

AGENCIAS
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El comercio justo en España cumple tres décadas de vida, cuando se abrieron las primeras tiendas en Córdoba y San Sebastián, con 33 millones de euros en ventas y a la cola de la UE

30 años de solidaridad

Ya han pasado tres décadas desde que abrieran en España las primeras tiendas de comercio justo, en Córdoba y San Sebastián. Desde entonces, la cifra de ventas de estos productos solidarios ronda los 33 millones de euros y un desarrollo siempre en alza, aunque muy lento. De hecho, los españoles gastan de media 0,70 céntimos en estos productos, lo que sitúa al país como el cuarto por la cola de la Unión Europea.
Así lo explicó ayer la directora de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, Marta Lázaro, durante la presentación del Día Internacional del Comercio Justo que se conmemora el próximo jueves.
En España, esta red de comercialización da empleo a 130 personas y más de 2.500 trabajan como voluntarias. Cuenta con 140 tiendas y puntos de venta que gestionan las ONG de la coordinadora y sus productos tienen presencia también en grandes superficies y tiendas minoristas. En 2014, las ventas ascendieron a 33,2 millones de euros, un ocho por ciento más que en el ejercicio anterior.
«No hemos hecho más que crecer y creemos que se irá consolidando», apuntó, para incidir no obstante en que «en comparación con el resto de la Unión» la presencia es muy baja. España solo está por delante de Estonia, Lituania y Letonia. En Suiza, por ejemplo, gastan 40 euros por persona y año en este tipo de productos.
Según afirmó, el hecho de que este sistema alternativo que garantiza una remuneración justa y una prima de desarrollo a todos los implicados en la obtención, fabricación y distribución de los productos, se implantase 20 años más tarde en España que en el resto de la UE tiene que ver con su posición de cola, pero es la falta de conocimiento de la población el mayor obstáculo. «Es un camino lento y de largo recorrido», comentó.
Por eso, la campaña para este año de la coordinadora se centrará en darse a conocer. Con el lema Soy comercio justo se unirán 99 localidades españolas y «miles de personas» con jornadas de sensibilización sobre la importancia de este tipo de apuestas en un mundo en el que el uno por ciento controla la mitad de la riqueza y 21 millones de personas trabajan en condiciones similares a la esclavitud.
«Esto no es solo comercio, es denuncia y reivindicación de una sociedad más justa y sostenible», destacó Lazaro. Para la jefa de la Unidad de Educación para el Desarrollo de la Aecid, Pilar Debén, es además «una decisión ciudadana». «Cuando tú eliges como consumidor el precio no debe ser el único criterio. Evitar el trabajo infantil, garantizar un salario justo. Es una decisión ciudadana. Yo decido dónde pongo mi dinero porque creo que es necesario un mundo más justo y más equitativo», apuntó.

Lo que más se vende.

Se da la circunstancia de que en España el 90 por ciento de las ventas de comercio justo corresponden a productos de alimentación, principalmente café (el 50 por ciento), pero también cacao y azúcar. Un siete por ciento procede de artesanías y un dos por ciento son cosméticos.
Los artículos proceden de lugares como Anantapur, donde la Fundación Vicente Ferrer trabaja con grupos de mujeres excluidas y con discapacidad.
La coordinadora del proyecto de Artesanías y Comercio Justo de la Fundación Ferrer en la India, Sofía Begum, destacó que cuando iniciaron el proyecto, hace 15 años, se trataba de mujeres que «no salían de su casa», ahora son el sustento de sus familias, tienen su propia cuenta de ahorros, tienen autoestima, confianza e independencia.