Solo puede quedar uno

M.R.Y. (spc)
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Sanders y Biden se reinvidican como los demócratas que pugnarán por la nominación para las presidenciales

Solo puede quedar uno - Foto: JONATHAN ERNST

Después de algún que otro inesperado giro, el guion previsto en las primarias del Partido Demócrata de Estados Unidos comienza a cumplirse: Bernie Sanders y Joe Biden pelearán por la nominación del bloque opositor para las presidenciales del próximo 3 de noviembre, después de que la amplia terna de candidatos -hasta una veintena de aspirantes se presentó a las primarias- haya ido desfondándose. Y solo ha pasado un mes desde que comenzó esta carrera de fondo.
El supermartes -celebrado el pasado día 4, con 14 estados en liza- ha sido el punto de inflexión en esta lucha interna. Poco antes, el que fuera el invitado imprevisto en la pugna, Pete Buttigieg  -que se impuso en la primera cita, Iowa, y quedó segundo en la siguiente, New Hampshire- decidió dejarlo. Apenas dos días después de la megavotación, el pasado jueves, otro de los que se preveía como nombre a tener en cuenta, Elizabeth Warren, renunciaba también. Y entre medias, justo después de celebrarse el supermartes, el aspirante sorpresa, Mike Bloomberg, optaba por abandonar la carrera tras un fracaso estrepitoso.
Solo Sanders y Biden han podido aguantar. El primero se ha vuelto a postular como la opción del electorado más joven, de los desencantados con la actual política y de los votantes más a la izquierda del partido liberal. Ya lo hizo en 2016, cuando perdió en el asalto final contra Hillary Clinton. Y no quiere repetir lo ocurrido hace cuatro años.
Sin embargo, la situación es similar. El exvicepresidente de Barack Obama aúna a una amplia mayoría de los demócratas, a los más conservadores y a los moderados, y, después de su ausencia en las primarias de 2016, su candidatura era muy esperada en el seno de la formación opositora.
Con dos visiones completamente opuestas, la contienda está servida.
Sanders, autoproclamado como el aspirante socialista que puede frenar a Donald Trump en los comicios de noviembre, ha convertido la sanidad pública gratuita en su gran reto. Más allá del Obamacare, el plan sanitario que aprobó Obama durante su segundo mandato, el senador pretende que todos los ciudadanos puedan tener acceso a la atención médica. Una propuesta que su rival ve "inviable" al suponer un gasto federal que "no se sabe cómo se va a pagar".


Contra un mismo rival

Que Biden iba a triunfar en el supermartes era algo que se daba por hecho, principalmente por el apoyo de los estados del sur de EEUU, donde la población afroamericana ha mostrado su apoyo al candidato que más recuerda a Obama. Y, además de cumplir con los pronósticos, el veterano político ha superado las expectativas.
La clave, sin duda, fue la renuncia en vísperas de esa macrovotación de Buttigieg, ya que quienes respaldaban al joven exalcalde se decantaron por Biden. A partir de ahora, también harán lo propio los demócratas que apoyaban a Bloomberg. Todo, porque dentro del aparato del partido se considera a Sanders "un peligro", al que, además, Trump apoya para que sea su adversario en las presidenciales.
La unión hace la fuerza y, por ello, el exvicepresidente no se encontrará un camino de rosas, puesto que la renuncia de Warren da alas al senador, que insiste en que la "revolución" iniciada hace cuatro años pueda convertirse ahora en una realidad.
Lejos parece quedar el verdadero rival, un Trump imparable en las primarias republicanas y que, según los sondeos, ganaría a Sanders, pero no a Biden. Pero eso será en noviembre. Ahora hay una lucha fratricida que podría desgastar por completo a los demócratas.