Las siembras de invierno remontan aunque desciende el trigo

P. V.
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Un agricultor realiza labores para preparar la siembra en Soria - Foto: Javier Ródenas

El retraso en el crecimiento del cultivo por la siembra tardía provoca una menor necesidad de agua

Los agricultores de Castilla y León confían ahora en que llueva de forma generalizada en la Comunidad en las próximas semanas. Los cultivos que han ido sembrando durante el invierno, muchos de ellos de forma tardía, comienzan a necesitar agua para crecer y las previsiones apuntan a que se producirán pocas precipitaciones en las próximas semanas y las temperaturas serán más elevadas de lo normal, aunque afortunadamente la campaña de riego de este año ya está garantizada.
Las siembras de invierno se han producido con retraso, aunque se pudieron realizar en seco antes de que llegarán las lluvias de octubre y noviembre, y con bastante suciedad, lo que está produciendo que el cultivo esté emergiendo con malas hierbas, como señaló el responsable del departamento de Agricultura e Innovación de la Unión Regional de Cooperativas (Urcacyl), José María Santos.
Las siembras volvieron a realizarse hasta principios de febrero y durante este mes se están rematando, sobre todo en parcelas complicadas, por lo que los técnicos consideran que la campaña es «normal» y la superficie podría ser similar a la de años anteriores. «Ahora la incertidumbre es que llueva, porque en el momento en el que lo haga cambiará el color de las tierras», comentó Santos, que valoró que como el cultivo va retrasado en el crecimiento, «no está tirando de agua la planta como en años anteriores», aunque va a necesitar el agua próximamente.
Aunque en un principio se preveía una merma considerable de la superficie sembrada de cereales de invierno, los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en el avance que ofrece y que hace referencia al mes de diciembre, el mayor descenso se produce en el número de hectáreas sembradas de trigo blando, pasando de las 871.038 a las 861.550, seguido por la avena donde también cae en casi 10.000 hectáreas. Sin embargo, crece el cultivo de trigo duro y la cebada de dos carreras, mientras que se mantiene el triticale con 27.325 hectáreas.
Desde las organizaciones agrarias también corroboran que la superficie será similar a la del año pasado, con una buena situación para los cereales de invierno. «Ha sido un año de muchos retrasos en la siembra por la lluvia, incluso algo de cereal se está sembrado ahora en febrero de forma tardía», señala el coordinador de la Unión Regional de Campesinos (UCCL), Jesús Manuel González Palacín.
Aurelio Pérez, uno de los coordinadores de la Alianza UPA-Coag, apunta que la situación se ha normalizado con respecto al inicio de la campaña y, aunque no se conocerán los datos reales sobre la superficie de cereales de invierno que finalmente se han sembrado en Castilla y León, ya se ha percibido que la cifra será similar a la de año anteriores. Además, recalca que el cultivo no ha sufrido por el exceso de agua y en la mayoría de los casos ha tenido una nascencia sana sin que hasta el momento se hayan detectado problemas de importancia. «Ahora es cuando están empezando a notar esa falta de agua porque los días son más largos y es necesario que empiece a llover en las próximas dos o tres semanas para que puedan desarrollarse con normalidad», explica.
Colza

Pero si hay un cultivo que se puede ver afectado este año por las malas condiciones durante la época de siembra es la colza, ya que buena parte de la superficie sembrada se ha estropeado con el calor, como explicó José María Santos, que lamentó esta situación porque era un cultivo que se estaba desarrollando como una «buena alternativa».
 Un descenso que ya se detectó el año anterior tras la sequía de 2017 y que provoca que tras cinco años de aumento y de convertirse en una de las alternativas con más posibilidades para otros cultivos que se dan en la Comunidad, haya descendido bastante su superficie. Aurelio Pérez asegura que el año pasado tampoco fue bueno para la colza, ya que no se vio beneficio por las abundantes lluvias.
A falta de conocer los datos oficiales finales sobre la superficie sembrada durante el invierno, las perspectivas apuntan a que puede crecer la presencia del girasol o el terreno que se deja en barbecho. También podrá caer la de legumbres, ya que se han detectado problemas para conseguir semillas suficientes pese a que «las leguminosas podrían ser una buena alternativa para la rotación y porque ofrecen una serie de ventajas para el suelo», concluyó Santos.