Una cita obligada para melómanos

E.Carretero
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Aficionados a los cedés y vinilos pasaron un año más por la feria que el último domigo de enero acoge desde hace ya más de una década el Hotel Valderrábanos

Una cita obligada para melómanos

Pese a que la tecnología ha cambiado sustancialcialmente nuestra forma de escuchar música, una afición de la que ahora disfrutamos a través de sistemas digitales y de plataformas como Spotify, lo cierto es que en esto de la música aún sigue habiendo muchos románticos a los que les sigue gustando escuchar a sus artistas favoritos en aquellos formatos que la industria se ha empeñado en que caigan en desuso. Formatos como el cedé o el vinilo que sin embargo aún cuentan con muchos adeptos como demuestra la gran afluencia de público que un año más registró la feria del disco que desde hace más de una década el último fin de semana de enero traen a Ávila, en este caso al Hotel Valderrábanos, José Ricardo González y Manolo Otero.  
Varios miles de cedés y vinilos, más de 12.000 títulos seguramente, se ofrecían en esta feria que entre los abulenses tiene muy buena acogida. «Una descarga en un móvil no se puede comparar con escuchar la música que te gusta en un equipo de alta fidelidad», defendía González a la hora de explicar por qué citas como ésta siguen teniendo mucho tirón a pesar de que la industria discográfica va ya por otro lado.
Artistas clásicos como The Beatles, Rolling Stones o Queen suelen ser los más demandados por los visitantes a esta feria que este año también ha atendido más peticiones de discos de Roy Loney, cofundador de los Flamin’ Groovies que falleció el pasado 13 de diciembre en San Francisco. «Cualquier artista de los grandes que muere, después la gente los va buscando, no tanto quizás porque fueran seguidores sino porque al morir han escuchado su música en la radio y les ha gustado», argumentaba el organizador.
Heavy, rock, pop, música clásica, folklore, indie... «vendo de todo», aseguraba González antes de reconocer que pese a llevar años en el negocio, tanto en la venta de discos como antes trabajando para grupos, todavía a veces la gente le sorprende con peticiones de bandas o solistas a los que no conoce.
«Hay una clientela fija que viene todos los años», reconocía también el organizador de esta cita. Entre ellos José Luis, que este domingo sumaba a su colección de más de 400 vinilos títulos nuevos de Triana, Dire Straits, Van Morrison o Elton John. «Me he dejado una pasta», admitía.
El disco más caro que se vendía en esta feria fue el primero que publicó el grupo de heavy Zarpa, valorado en 120 euros, una cantidad baladí comparada con lo que se llega a pagar por ciertos vinilos, reconocía González antes de apuntar que él mismo el pasado verano pagó más de 1.000 euros por uno de The Beatles.