Una wifi que echa humo

L.Mayordomo (EFE)
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La vida durante el estado de alarma de una familia de siete miembros necesita mucha organización, que incluye, entre otras cosas, los 'turnos tecnológicos'

Una wifi que echa humo

Un día cualquiera en una súper familia de Cuenca, la de los Mora-Huerta, es una jornada ganada al confinamiento, un reto para el teletrabajo, los deberes, los exámenes y las clases por turnos en cuatro ordenadores para siete, desafiando la resistencia de una red wifi que «echa humo».
La declaración del estado de alarma por la pandemia del coronavirus mantiene más unidos que nunca en su vivienda al matrimonio de Rosa y Pedro, que conviven ahora en su casa con cinco de sus siete hijos: Samuel (7), Jorge (13), Miriam (16), Dani (18), Belén (21), Mario (23) y Dámaris (26).
Cada día se levantan poco después del alba, y no más tarde de las 9,00 horas ya están todos «en danza», para descansar pasada la medianoche, tras jornadas intensas llenas de deberes, exámenes, videoconferencias y teletrabajo, en las que también hay momentos para el ocio, la música el refugio interior y para pasar más tiempo juntos.
Rosa explica que tanto ella como su marido son maestros y que deben de seguir las clases con sus alumnos, mientras cuatro de sus hijos continúan sin descanso su curso en la universidad y el Bachillerato desde casa, porque el pequeño cursa Educación Primaria.
Daniel, de 18 años, quien ha celebrado confinado su mayoría de edad, prepara además la Selectividad. Afirma, con rotundidad, que «no están de vacaciones», que el ritmo es mayor que cuando van a clase, además de que la situación les ha obligado a volverse un poco más «autodidactas», dadas las limitaciones educativas.
A todo ello se suman los retos digitales en las familias numerosas, ya que Rosa reconoce con humor que el wifi «echa humo», y genera a veces discrepancias, como el tiempo de uso de los ordenadores (tienen cuatro para siete), así que no les queda más remedio que establecer «turnos» con arreglo a las prioridades.