Las cárceles españolas, de las menos masificadas de Europa

EFE
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Un informe de la UE revela que hay 71,7 presos por cada 100 plazas disponibles mientras países como Italia o Francia superan los 115

Las cárceles españolas, de las menos masificadas de Europa

Aunque a veces se piense lo contrario, España se mantuvo en 2019 como uno de los 47 países del Consejo de Europa con mejor índice de densidad carcelaria, con 71,7 presos por cada 100 plazas disponibles (71,8 en 2018).
En su informe Space I con estadísticas penales actualizadas hasta enero de 2020 publicado esta semana, la organización paneuropea indicó que 10 países estaban «seriamente masificados», en particular Turquía (122,5 presos por cada 100 plazas), Bélgica (120,6), Italia (118,9) y Francia (116,5). En el otro extremo, aparte de los microestados, las mejores tasas las ofrecían Armenia (42,4), Letonia (59,8), y Macedonia del Norte (70,9). La media continental se situaba en 87,1.
En España, las cifras son diferentes en las comunidades autónomas donde las prisiones dependen de la Administración del Estado (69,6) y Cataluña (87,8), que tiene las competencias transferidas.
Marcelo Aebi, codirector de este informe elaborado por la Universidad de Lausanne, explica que «en 2009 había 67.986 internos en las prisiones de la Administración estatal frente a 50.612 en 2019. Es decir, una disminución del 25 por ciento».
Para Aebi, esa bajada se debe a que «la crisis económica provocó un retorno masivo de extranjeros a sus países de origen y redujo las nuevas entradas, cuando representaban en 2010 el 36 por ciento de los presos de la administración estatal y el 42 de los de Cataluña».
Asimismo, añade que el cambio de legislación en 2009/10 «facilitó la expulsión de extranjeros en la fase final de ejecución de sus penas» -en general, suelen ser muy conflictivos-, así como la disminución de las condenas en los delitos relacionados con las drogas contribuyó igualmente a esa caída.
Aebi recalca que la tasa de encarcelamiento se mantuvo estable en 2019 en el conjunto del Consejo de Europa, donde había un total de 1.540.484 presos. En enero de ese año había 58.983 en España (125,7 por cada 100.000 habitantes, similar a la media europea de 125,9). El índice más alto correspondía a Rusia (386,1). Francia (104,5), Italia (99,6) y Alemania (76,7) los tenían inferiores a España.

 

Mujeres

En las cárceles nacionales, un 7,5 por ciento de los internos eran mujeres (un 5 por ciento de media europea) y un 28 extranjeros (45,1 en Cataluña), frente al 14 por ciento en el conjunto de los países del Consejo de Europa.
El coste diario por preso en la Administración era de 68,3 euros al día (145 en la catalana), por debajo de Francia (103,9), Italia (132,2) y Alemania (136,5). El más bajo se daba en Rusia con 2,4 euros. La media europea se situaba en 68,3.
De las condenas dictadas en España, un 30,8 por ciento fueron por robo, un 18,2 por ciento  por drogas y un 7,7 por homicidio. Los económicos supusieron un 3,5; los de violación, un 3,4 por ciento, igual que otros delitos sexuales; y los de terrorismo, un 0,4. Este último punto es muy delicado, ya que se intenta evitar la radicalización de algunos presos por culpa de otros. 
«Las cosas han mejorado mucho», asegura un médico que trabaja en un penal andaluz y que ha visto de «todo» en 14 años.