Frustrarse o reprogramarse

Agencias
-

La cuarentena por el coronavirus afecta también a la vida diaria de los deportistas, que deben seguir entrenando, a pesar del parón obligado

Los deportistas siguen preparándose en casa. - Foto: Oscar Rivera

Frustración, incomprensión, tentación de descuidar la preparación... pero también reprogramación, responsabilidad y un nuevo acercamiento a la realidad. En ese abanico de sensaciones se mueven los deportistas que, de la noche a la mañana, han pasado de entrenar cuatro, seis u ocho horas diarias a verse aislados en casa, con su preparación y su actividad competitiva interrumpidas por culpa del coronavirus. Para todos ellos, como para la población en general, el primer mandamiento para superar esta crisis es mantenerse productivos. El último, lo que nunca deben hacer, es «entrar en pánico».
Así lo asegura la psicóloga María Fernández Ostolaza, exgimnasta y exentrenadora de esa disciplina, que reconoció que, especialmente los  que se preparan para los Juegos Olímpicos de Tokio, «están en un estado de mucha incertidumbre, de no admitir la posibilidad de que esto se puede venir abajo». No hay que olvidar que, ahora mismo, la cita en la ciudad nipona está en el aire. «Para algunos ese evento es como una fecha de caducidad, son estos Juegos o ningunos».
Fernández Ostolaza, que como gimnasta ganó una medalla europea de bronce en 1984 y como entrenadora dirigió al conjunto español que fue campeón olímpico en Atlanta’96, es partidaria de que los deportistas «estén en el mundo». «Es muy importante marcar el orden de prioridades. A un deportista de 16 años que le anulan los entrenamientos le pasa lo mismo que a un chaval de instituto al que le cancelan las clases. El deportista siente que es algo excepcional, pero es que él ha elegido jugar en la liga de lo excepcional», explica la psicóloga, que no obstante añade que lo inesperado, como el estado de alarma que vive España, siempre desconcierta.
«La primera recomendación es que se mantengan muy productivos. Ahí hay que apelar a la responsabilidad de cada uno. Porque tienen una excusa maravillosa para aislarse y caer en la tentación: no me entreno, no me cuido, lo dejo todo...», resalta.
Ante la ausencia de entrenamientos y competición, hay cosas que los competidores sí pueden hacer, aunque no haya un equivalente al teletrabajo: ver vídeos de otras competiciones, reprogramar su actividad futura, hacer ejercicio en casa... Como exgimnasta, admite sin embargo que, por ejemplo, para un conjunto de rítmica «el 80 por ciento de la actividad se detiene» si no hay trabajo comunes. «Nunca un entrenador prevé un parón de 15 días», indica.
Para atletas, entrenadores y psicólogos, el reto que tienen por delante con un aislamiento o una cuarentena es, en el fondo, «un trabajo creativo maravilloso». Siempre con un objetivo claro: «reprogramar e intentar que el deportista no pierda la forma». Una situación excepcional como esta, en la que el Gobierno central aprobó el pasado sábado el estado de alarma, «coloca a los competidores en la necesidad de asumir una mayor responsabilidad y esto tiene su parte positiva, porque de las grandes crisis salen grandes ideas».
Y lo último debe ser, siempre, «entrar en pánico». «Se necesitan mentes más claras que nunca», subraya.