Balance positivo entre golpes y patinadores madrugadores

M.L.
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La pista de patinaje sobre hielo instalada en la plaza del Grande cierra esta noche sus puertas tras un mes frenético en el que los abulenses se han animado a demostrar sus habilidades en este deporte

Balance positivo entre golpes y patinadores madrugadores - Foto: Ana I. Ramirez

Patinar sobre hielo es una experiencia complicada. Si a la dificultad inherente de este deporte le añadimos lo inestable de una superficie como el hielo, los golpes están asegurados.

«Golpes ha habido», dice, con una sonrisa burlona en la cara, Andrés Cano, encargado de mantenimiento de la pista de hielo que, desde el pasado 30 de noviembre, anima la plaza del Mercado Grande y congrega a jóvenes, niños y adultos sobre sus barreras.

Cano se muestra satisfecho con los resultados que ha tenido la pista durante el mes y pico que ha estado instalada. Ha sido una experiencia «positiva», comenta, «ya que han venido muchos abulenses, muchos turistas y el buen tiempo ha acompañado».

Mientras hablamos, la pista está repleta. Muchos niños están aprovechando los últimos suspiros de la instalación, que clausurará sus puertas en el día de hoy sobre las 22,00 de la noche. Por ello, muchos abulenses han decidido aprovechar el último día de las vacaciones navideñas –y penúltimo de la pista– para pasar una mañana de Reyes entre patines, deslizándose, ligeros, sobre el hielo y driblando a los demás patinadores que agotan las últimas horas de la mañana.

«Han venido muchos niños y adultos», explica Cano, que afirma que los niños son los que mejor se lo han pasado. Asimismo, como buen encargado de mantenimiento que es, se muestra contento de que la pista haya funcionado a la perfección y no haya dado ningún problema, lo cual es, al final, «nuestra labor».

Por tanto, Cano se encuentra satisfecho, lo cual es un buen dato, pues la capital abulense llevaba tres años sin contar con pista de hielo durante las vacaciones navideñas. La última vez, fue en el año 2016, cuando se instaló una pista en la plaza del Mercado Chico. Pese a los buenos resultados que tuvo en aquella ocasión, hubo alguna queja respecto al tamaño –de 200 metros cuadrados–, porque se quedaba pequeña. Alguien ha debido recordar esas quejas, pues la actual contaba con unas dimensiones de 15 metros de ancho y 30 de largo, lo que hacen 450 metros cuadrados.

Este aumento de tamaño lo debe de haber notado el público, pues muchos abulenses han pasado por sus superficie. «Esto es una oportunidad para que la familia pueda disfrutar al aire libre», comenta Cano, «y más en estos tiempos que corren, que si no hay pantallas no hay diversión».

Cano divide al público que se ha acercado a la pista en dos grupos: los que saben patinar y los que no. «Por lo general por las mañanas ha habido gente que patina muy bien», afirma. Ya por la tarde, se convertía en algo «más recreativo» donde ha habido golpes y tacatacas.

La experiencia ha sido un éxito tras tres años de ausencia. ¿Volverá el año que viene la pista a las calles de Ávila por Navidad?