El arte de los nuevos tiempos

M.L
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El arte de los nuevos tiempos - Foto: David Castro

Las obras representadas en el segundo día de 'Artescena' conectan con las de la primera en la reflexión sobre el actual estado del mundo y sobre el papel del ser humano en la nueva sociedad tecnológica

La segunda jornada del Festival Internacional de Nuevos Lenguajes Escénicos, Artescena, ha estado cargada de actuaciones en diversos puntos de la ciudad, con un amplio abanico de espectáculos para que los abulenses eligieran al gusto. 
Los encargados de iniciar el acto segundo del festival han sido los actores de la compañía ‘Café de las Artes’ con su obra ‘Nocturno’. Cargada de secretos y de simbolismo, la actuación, que tuvo (y tendrá este domingo) varios pases en el Episcopio, únicamente admite la presencia de nueve espectadores que disfrutaron de una obra en la que lo poético, lo musical y lo sensorial se entremezclan alrededor de un taller de costura a través del que la compañía obliga al espectador a ponerse frente a su propia vida y meditar sobre la endiablada velocidad a la que nos lleva el mundo contemporáneo, con sus nuevas tecnologías y la angustiante alienación y falta de comunicación que tiene como consecuencia. 
La temática traza así una línea de unión con otras de las obras vistas en este festival, en el que la reflexión sobre el camino que está tomando el moderno ser humano parece una de las más acuciantes preocupaciones de los artistas.
La siguiente actuación corrió a cargo de los alumnos de la Escuela Superior de Arte Dramático de Valladolid que, según fuentes de la organización, accedieron al festival mediante la beca de Jóvenes creadores de Castilla y León.
Pasados pocos minutos de las 19:00, los abulenses que se acercaron al arco de San Vicente se encontraron con una imagen peculiar: un hombre, embadurnado con grasa de coche, jugaba y hacía piruetas con una gran rueda. Frente a él, una mujer vestida con atuendo exóticos bailaba. Tras una serie de juegos sensuales, ambos comenzaron a perseguirse y ocultarse entre los setos del arco de San Vicente. A medida que los comediantes iban bajando, danza mediante, por la Ronda vieja, varios miembros de la compañía, ocultos entre los cubos de la muralla se les iban uniendo. Primero, tres bailarinas comenzaron a interactuar con los primeros protagonistas. La sensualidad y la sugerencia se dejaban ver entre los pasos de la danza y los abrasadores rayos del sol. Tras ellas, dos actores más, retorciéndose cual bestias, saltaron desde las piedras colindantes a la muralla para unirse al pasacalles que terminaría en la explanada del Lienzo norte. 
La Huida. Al poco tiempo de finalizar el pasacalles, dio comienzo bajo el sol del Lienzo Norte ‘La Route’, una interesante propuesta del grupo francés ‘Anonima teatro’ que mezcla las artes circenses con elementos como las marionetas, la comedia o la danza.
‘La Route’ cuenta, presumiblemente, la historia de un robo. Tras un aviso de la policía («llamada a la patrulla 42; código rojo, perseguidlos») comienza una frenética y psicodélica huida en que, mediante un cilindro con una carretera dibujada sobre su superficie que giraba a la fuerza de un pedal similar al de las viejas máquinas de coser, dos marionetas (un cerdo en moto y un elefante saltarín) huian de varios coches de policía al ritmo de la música y de las carcajadas de los niños presentes en la primera fila.