scorecardresearch
Pablo Casillas

El Corrillo

Pablo Casillas


Sobran leyes. Falta gestión

23/11/2021

En España sobran Leyes y falta gestión. Desde éste instante, les digo que el artículo tiene como razón de ser invitarles a reflexionar sobre lo que voy a exponer.  
Miren, son miles de disposiciones legales las que se aprueban en este País a lo largo del año, y todos los años. Desde el Gobierno de la Nación hasta el más humilde de los Ayuntamientos están aprobando Normas continuamente.
¿Son necesarias esas Normas? ¿Favorecen todas ellas al ciudadano? ¿Le confieren más libertad y derechos, o, por el contrario, las restringen? Respondo, en mi modesta opinión. 
Como punto de partida, destacaré dos circunstancias: 1ª.- Las leyes son, muchas veces, la forma que tienen los Gobernantes de auto justificar su existencia, y no es ese su principal cometido, sino gestionar. Se puede y debe gobernar sin necesidad de aprobar nuevas leyes. 2ª.- Si nos atenemos al hecho de que, mirando al pasado más próximo, hemos sido capaces de progresar como sociedad y como individuos sin tantas Leyes, la ausencia de nuevas Normas o la derogación de algunas de ellas no ha de preocuparnos en exceso.
Diré, por descontado, que mi posicionamiento social y político es claramente liberal. Considero que cuanta menos participación tengan los Gobernantes en nuestras vidas mejor nos irá, porque seremos más libres. En íntima relación con esa libertad, entiendo que el ciudadano debe estar plenamente convencido de que ha de aportar y no estar esperando que el Estado le regale nada que pueda conseguir por sí mismo. Ya conocen la vieja máxima: «Qué puedo hacer por mi País».
Verán lo que digo respecto de las Leyes y demás Normas del ordenamiento jurídico, siquiera sea someramente, porque el espacio no da para más. Por descontado, que comprenderán que hablo con cierto conocimiento de causa. Veamos:
A/ No debería haber leyes que no se necesiten y no sean demandadas por la Sociedad. Los Gobernantes no deben meternos en problemas, sino solucionar los que ya tenemos.
Un ejemplo paradigmático es el Estatuto de Cataluña que generó Zapatero. Y de aquellos barros estos lodos.
Tradicionalmente, las Leyes venían a recoger una situación socialmente aceptada y siempre y cuando que fuere preciso su plasmación en Norma, porque en la mayor parte de las ocasiones los denominados "usos sociales" eran las mejores Leyes, precisamente porque era la Sociedad la que les había establecido, de común acuerdo.  
B/ Cuantas menos Leyes existan, mucho mejor.
Las Leyes no solo confieren determinados derechos, sino que, fundamentalmente, establecen obligaciones. Les invito a que cojan cualquier Ley y verán que siempre terminan imponiendo limitaciones y sanciones. De eso se trata muchas veces, de sancionar al individuo y, por lo tanto, de recaudar.
Por su propia naturaleza, una Ley confiere poder al Gobernante, por encima del individuo. Cuantas más Leyes existan, menos libertad tiene el individuo.    
Desde el punto de vista del conocimiento, y consiguiente aceptación por la Ciudadanía, la existencia de miles de Normas impide que el Ciudadano las conozca. Ya saben el principio de Derecho de que «La ignorancia de la Ley no exime de su cumplimiento». Pues miren, si resulta que los Mandamientos son diez y poca gente sabe cuáles son, ya me dirán con los miles de disposiciones legales que tenemos en nuestro País cómo vamos a cumplir lo que no conocemos. Ni siquiera los profesionales del Derecho podemos digerir tantas Leyes.  
C/ No debería haber Leyes ideologizadas y sectarias.
Habló, por ejemplo, de la prevista y denominada enfáticamente Ley de Memoria Democrática –que, entiendo, deberá ser objeto de un artículo aparte–, y que no debe ser respondida con una Ley de la Concordia –que anuncia el Partido Popular–. La Constitución es la mejor Ley para esos menesteres. Enseñémosla en las escuelas.               
D/ No debería haber leyes que no contaran con la necesaria e ineludible dotación presupuestaria y medios humanos para hacerlas cumplir.
Los Políticos, para justificarse, actúan como si fueran «pistoleros». Enseguida desenfundan, se sacan una Ley de la manga, que luego no se puede cumplir por falta de personal y medios materiales, de forma que se quedan obsoletas nada más nacer.
E/ No debería haber Leyes que limitaran los Derechos de los Ciudadanos o que los trataren en situación de desigualdad, en todo el territorio nacional.  
Hablo, por ejemplo, de la ineludible obligación de poder entendernos en la lengua común, el español.
F/ Las Leyes deberían potenciar a la Ciudadanía.
Estoy a favor de lo Público, pero en clara correlación con lo Privado, que también deviene público. Por ello, no debería haber Leyes que cercenaran o limitaran la actividad  privada, sino potenciarla, conjunta y simultáneamente con lo Público. Me refiero, por ejemplo, a la Enseñanza y la Sanidad –aquí entra en juego también la eliminación de la ideología y el sectarismo–. … Podría seguir.
Si las reflexiones que aquí realizo caen en barbecho, esto es, en Gobernantes que crean que las Leyes han de tener como cometido la LIBERTAD, IGUALDAD Y SOLIDARIDAD de todos los Ciudadanos de éste País, la ELIMINACIÓN DE LA IDEOLOGIA Y EL SECTARISMO,  es probable que tengamos menos pero a la par mejores y más justas Normas. A su vez, esos Gobernantes deben dar  prioridad a su GESTIÓN, que de eso se trata, sobre todo.