Embutidos Ignacio Caro sufre un robo seis meses de abrir

P.R.
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Embutidos Ignacio Caro sufre un robo seis meses de abrir - Foto: David Castro

Los autores accedieron a la fábrica de Sanchidrián por medio del muelle de descarga y se llevaron importante material administrativo, jamones y embutidos, aunque dejaron parte del género

La fábrica de  embutidos de Ignacio Caro de Sanchidrián ha sufrido su primer robo a los seis meses de su apertura.
Más que el valor de lo robado –que también inquieta a los propietarios de la fábrica–, lo que más preocupa han sido los destrozos que han provocado el autor o autores del robo y sobre todo la desaparición de un ordenador y un disco duro que contenía importante información del trabajo cotidiano de la fábrica y que ahora deberán recomponer, según indicaron a este periódico fuentes de la empresa consultadas por este periódico.
Además también provocaron innumerables daños en la zona por la que accedieron al interior de la fábrica y también los destrozos ocasionados en la oficina y en las diferentes dependencias de la fábrica, ya que todo fue revuelto en la búsqueda de objetos de valor.
Esta empresa morañega se dedica a la fabricación de chorizos, lomos, jamones y morcones ibéricos y a su curado. En el robo también ha desaparecido una parte de este material, aunque el autor o autores dejaron una parte importante del género en el lugar, sin que fuera requerido por los amigos de lo ajeno. Las mismas fuentes consultadas por este periódico indicaron que no disponen aún una valoración de lo robado, ya que aún no se ha hecho su presencia el  perito que deberá valorar los daños ocasionados y el material y género robado.
Los autores accedieron al interior de la fábrica desde el  muelle de carga de la fábrica. Antes habían intentado entrar por las ventanas, pero al llevar un sistema de seguridad desistieron y buscaron la forma más fácil de acceder al interior.  Lo hicieron a través de este muelle de descarga y de la forma más expedita posible: lo reventaron simplemente. Lo mismo que hicieron con la alarma que, al parecer, no llegó a sonar, indicaron las mismas fuentes consultadas.
Los autores accedieron a la fábrica hacia las tres de la madrugada del miércoles y permanecieron en el interior unas dos horas.