Los peligros del teletrabajo

P.R.
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Hace unos meses, apenas el 7% de los empleados tenían la opción de teletrabajar. La crisis del coronavirus ha cambiado todo. También el teletrabajo. José Ángel Fernández, policía especializado en delitos tecnológicos ofrece unas pautas de seguridad

Los peligros del teletrabajo

Hace tan solo unos meses, apenas el 7% de los empleados tenían la opción de teletrabajar. La crisis del coronavirus, sin embargo, ha obligado al 80% a adaptarse a él. Un crecimiento que llama poderosamente la atención si tenemos en cuenta que los datos de partida nos situaban a la cola de Europa en teletrabajo, donde el 17% de los empleados disfrutan de él. Pero este trabajo conlleva unos peligros, que  debemos conocer si estamos teletrabajando desde casa. José Ángel Fernández policía especializado en delitos tecnológicos, y autor del libro ‘Internet segur@ nos da algunas pautas.
 En primer lugar habla de las condiciones previa al teletrabajo.
Para ello aconseja utilizar claves o contraseñas robustas y seguras en los dispositivos utilizados. De hecho insiste que una buena contraseña es imprescindible, pues evitaremos el acceso indebido a nuestros dispositivos en remoto o al cancelar sesión. Deben tener una extensión mínima de 8 caracteres, mezclar mayúsculas con minúsculas, números y caracteres especiales. Deben usarse distintas contraseñas para distintos servicios, y conservarlas a buen recaudo (no pegadas en un pósit en el monitor o portátil).  
Insiste que usar  un antivirus es imprescindible, ya sea de pago o gratuito, en todos los dispositivos (ordenador, teléfono móvil, tableta…) con los que uno se conecte a la empresa o red corporativa. Existen Multitud de malware que circulan por la red, en correos electrónicos, documentos, imágenes… Es una protección básica.
Por este mismo motivo sostiene que debemos actualizar el Sistema Operativo y los programas de los dispositivos que utilicemos para conectarnos con la empresa o teletrabajar. Las aplicaciones o programas que nos descarguemos deben proceder de sitios oficiales.Cada día aparecen vulnerabilidades nuevas. Si no se ‘parchean’ existe el riesgo de que puedan acceder a nuestros sistemas o documentos, y por ende, a los de la empresa que conservemos en nuestros equipos. Si los programas no son originales o no vienen de sus sitios oficiales, corremos el riesgo de que infecten nuestro equipo y un ciberdelincuente tenga acceso a nuestras claves o cuanto hacemos.
También debemos tener  una buena conexión a la red y protegerla.  De esta manera todo el tráfico y comunicaciones que realicemos con la empresa pasará necesariamente por nuestra red doméstica, principalmente por nuestro rúter, por ello debemos asegurarnos que sea seguro. Para ello, por  un lado, tendremos una clave o contraseña complicada para acceder al mismo (debemos cambiarla si aún conservamos la que viene por defecto), y lo mismo para acceder a nuestra señal wifi (si conectamos varios equipos por esta vía a la red será algo imprescindible; también evitamos que cualquiera pueda usar nuestra señal para conectarse a Internet). Configuraremos el rúter para que utilice un cifrado WPA2 (así las conexiones a la empresa irán cifradas), y desecharemos conexiones a través de otras redes wifi. En todo caso podemos utilizar  la conexión de datos de nuestro teléfono móvil (4G o 5G).
Además, debemos tener conocimiento de los riesgos o educación tecnológica.   Los riesgos a la hora del trabajo son los mismos que podemos encontrarnos al interactuar con Internet, si bien el peligro es mayor pues podemos convertirnos en una brecha de seguridad para la empresa. Por ello, el conocimiento básico de esos riesgos hará que podamos identificarlos y evitarlos, como por ejemplo los asociados al uso del correo electrónico (phishing), virus informáticos y malware, tomar las debidas precauciones al realizar videoconferencias, tapar la webcam si no la estamos utilizando, acceder a sitios web seguros con dirección ‘https’…
en el teletrabajo. Ya en el teletrabajo debemos utilizar una VPN (Virtual Private Network; red privada virtual). Una VPN es un equipo intermediario entre nuestra red, nuestro ordenador… y el del trabajo. Convierte nuestra conexión en privada y cifrar la información que circula por ella. Puede ser propia de nuestra empresa o contratada a un servicio externo, la cuestión es que al usarla añadiremos una capa de seguridad cuando accedamos al servidor de la empresa y sus recursos o programas (sea directamente, a través de la nube, o de escritorio remoto), convirtiéndose las comunicaciones en mucho más seguras. 
Pero también insiste que  hemos de utilizar preferiblemente los recursos que aporta la empresa. Los dispositivos a utilizar deberían ser preferentemente los corporativos o aportados directamente por la empresa (disponen de las medidas de protección adecuadas al estar gestionados por el departamento de informática de la misma, que controla además la actualización de su sistema y programas). 
La empresa debe aportar  programas, herramientas y servicios (en la nube o conectadas directamente a la empresa) acordes y suficientes al trabajo que va a realizar el empleado, los cuales suelen estar ya configurados para ofrecer la máxima seguridad, así como limitar los permisos o nivel de acceso a su red o programas según sea el puesto que desempeñe el usuario, limitando igualmente su capacidad para poder almacenar, descargar o copiar archivos o datos. Utilizar nuestros propios recursos no siempre implica la máxima seguridad. Así pues, en caso de usar dispositivos personales, mantener las recomendaciones básicas de seguridad así como realizar copias de seguridad de la información de manera periódica.
Además de bloquear  los dispositivos o cerrar la sesión, si no se está usando o al terminar la jornada. Al hacer una pausa, un descanso… debemos dejar bloqueado nuestro equipo, evitando así no solo la mirada de terceros o curiosos, sino también que cualquiera del entorno, de manera involuntaria, pueda teclear, manipular o incluso mandar algún archivo o documento. Se debe igualmente configurar el equipo para que se bloquee automáticamente tras un determinado tiempo de inactividad. Para regresar al trabajo, debe el equipo solicitar la contraseña de acceso, siendo este un punto de seguridad a tener en cuenta. 

En casa.

Una vez en casa debemos adoptar las actitudes habituales en el lugar de trabajo, como son:       Definir un espacio concreto y aislado de las distracciones de la casa, lugar donde podamos concentrarnos. Quienes convivan con nosotros deben entender que estamos trabajando, por lo que no deben molestarnos (pareja, hijos, animales de compañía…).  El sitio debe ser acorde a un puesto de trabajo (como si estuviéramos en la oficina), por lo que buscaremos un sitio con suficiente ventilación y luz, de paredes con colores claros y no chillones (tranquilizan la vista)… A ser posible utilizaremos una silla ergonómica (para mantener una postura adecuada), pondremos la pantalla a una altura y distancia adecuada para no forzar el cuello o la vista (ni demasiado cerca ni demasiado lejos)…      Marcarse unos horarios y no salir de ellos; a ser posible, que coincidan con los horarios de la empresa (así no habrá problemas a la hora de contactar con compañeros, clientes… o que estos lo hagan con uno). Planificar la jornada y objetivos facilitará que nos centremos en realizar las tareas pendientes y no se alargue nuestra jornada más allá del tiempo previsto. Mantener la misma rutina que en la oficina facilitará ese trabajo, sin olvidar que el tiempo de ocio es incompatible con el trabajo y con las tareas del hogar.  Igual que en la oficina, se pueden hacer pequeñas pausas para descansar (deberán estar previamente determinados al inicio de la jornada), comer, estirarse… momento en el que se puede aprovechar para consultar el correo personal, redes sociales, ver la televisión… En estos momentos es aconsejable alejarse del sitio o dispositivos donde se ejerce el teletrabajo.       Mantener unos correctos hábitos como vestirse o arreglarse. No teletrabajar siempre con la misma ropa o en pijama activará nuestra mente y la preparará para el trabajo.        Mantener el contacto con compañeros y jefes, ya sea de manera telefónica, por videollamada o videoconferencia, chat o videochat, mensajería instantánea… Comunicarnos con ellos puede recordarnos que estamos en un ambiente laboral aunque nos encontremos en casa. Estar en contacto con el jefe hará que sepa en qué se está trabajando y cómo se progresa (evitando que piense que no hacemos nada).  
Y fuera de casa (bibliotecas, cafeterías…)
Debemos adoptar las mismas recomendaciones ya vistas, si bien, además, deberíamos procurar un sitio con buena cobertura a la red y sin mucho ruido, evitar perder de vista el dispositivo de trabajo utilizado e intentar alejarlo de miradas indiscretas, o procurar el cifrado completo tanto del disco duro de nuestro equipo como de memorias auxiliares (si los perdemos o nos los roban, la información de la empresa o la nuestra propia no quedará al descubierto).