Las defunciones se disparan un 73% en el estado de alarma

ICAL/B.M.
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La provincia abulense se queda cinco puntos por debajo de la media regional donde los decesos subieron un 78,1 por ciento. La peor semana fue la del 30 de marzo al 5 de abril

Las defunciones se disparan un 73% en el estado de alarma

Ávila registró 781 defunciones desde que se declaró el estado de alarma, desde el pasado 14 de marzo hasta el  24 de mayo. Esto supone once semanas en las que el aumento de la mortalidad en la provincia fue de un 73,2 por ciento, con 330 decesos más que en el mismo periodo del año anterior, cuando fueron 451. En Castilla y León se contabilizaron  10.757 fallecidos, lo que supone un aumento del 78,1 por ciento, respecto a las registradas en el mismo periodo del año anterior, en datos absolutos, 4.717 muertes más, según un informe del INE sobre Estimación de Defunciones Semanales durante el brote de COVID-19 (EdeS).
Con estos dato se observa que Ávila está un poco por debajo del aumento en la región, prácticamente cinco puntos por debajo. Pero también hay que tener en cuenta que aunque en todas las provincias hubo aumento de la mortalidad, en algunos casos los porcentajes son mucho más bajos como sucede con Zamora y su 16,7 por ciento o Palencia, que está por debajo del 31 por ciento. Hay otros casos donde el aumento es muchísimo mayor, especialmente en el caso de Segovia, que se queda rozando el 190 por ciento.
En cifras absolutas, Ávila tiene en este estado de alarma la cuarta cifra más baja de defunciones, con Palencia, Soria y Zamora con menos, aunque en este caso hay que tener en cuenta las diferencias de población entre provincias.
Precisamente, por provincias, el acumulado de defunciones del año, se redujo en Zamora (1.179 muertos) un 3,6 por ciento; y creció en Segovia (1.475), un 94,7 por ciento; en Soria (827), un 65 por ciento; en Salamanca (2.720), un 55,3 por ciento; en Ávila (1.188), un 30 por ciento; en Valladolid (2.843), un 34 por ciento; en Burgos (2.098), un 25,1 por ciento; en León (3.455), un 27,4 por ciento; y en Palencia (1.054), un 9,4 por ciento.
El documento del INE, analizado por Ical, pone de relieve que las peores semanas de la pandemia en Castilla y León fueron la número 13 (23 de marzo), 14 (30 de marzo), 15 (6 de abril) y 16 (13 de abril) de este año, cuando perdieron la vida en números absolutos 1.626; 1.774; 1.421 y 1.131 personas, con incrementos respecto a los mismos días de 2019, del 206,2; 231,6; 156,1 y 124 por ciento, respectivamente. 
El estudio semanal pone de relieve la mejoría en las cifras de fallecidos a media que avanzaba el estado de alarma, ya que en la semana 20 del año (11 de mayo), el número de fallecidos ascendió a 506, un 12,5 por ciento menos que en 2019; y en la 21, la última que abarca el análisis, perecieron 547, con un ligero aumento del 3,8 por ciento. 
Estos datos provocaron que en las primeras 21 semanas del año, el número de fallecidos en Castilla y León sumara los 16.819 individuos, con un aumento en 4.210 personas, y una subida porcentual del 33,39 por ciento.  Por comunidades autónomas, los mayores aumentos de defunciones en las 21 primeras semanas del año se dieron en Madrid (72,7 por ciento); Castilla-La Mancha (58 por ciento) y Cataluña (41 por ciento).  Por sexos, en el acumulado del ejercicio perdieron la vida en Castilla y León 8.491 hombres y 8.328 mujeres, lo que supone que el colectivo masculino vio perecer a 2.197 individuos más que en 2019; y el femenino sumó 2.013 defunciones a las cifras del año anterior.
Asimismo, un análisis por edades, constata que el crecimiento de las defunciones se cebó con los grupos de mayores. En concreto, las defunciones de personas de 90 y más años, alcanzaron las 5.583, que suponen 1.380 más que en el mismo periodo de 2019. Asimismo, el grupo de mayores de entre 85 y 89 años perdió 4.030 efectivos, lo que supone 1.133 más que en las mismas semanas que el año anterior. Asimismo, fallecieron 2.346 personas con entre 80 y 84 años, 549 por encima del dato del año pasado.