Lucha fratricida por el poder naranja

Javier M. Faya (SPC)
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Las tensiones entre los seguidores de Arrimadas y de Igea la víspera de las votaciones de las primarias se disparan tras el debate entre los dos políticos, que ganó por oficio la jerezana

Lucha fratricida por el poder naranja - Foto: CIUDADANOS

La cuenta atrás ha comenzado en Ciudadanos y todos coinciden en señalar que esperan que el próximo lunes, cuando se sepa quién ha ganado las primarias, el partido salga más reforzado. De momento, lo que hay es una guerra civil soterrada entre la portavoz de la formación en el Congreso, Inés Arrimadas, y el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea. 
Poco después de que acabara el debate -lo ganó por oficio la andaluza- y a lo largo de todo el día de ayer, los seguidores de la jerezana y el vallisoletano se enzarzaban en no pocas disputas en las redes sociales, utilizando los argumentos de ambos.  
«No parece de Ciudadanos Paco. Le está dando munición al PSOE, es como si quisiera destruir al partido con las críticas que hace y, sobre todo, cómo lo hace», decían algunos afiliados sobre el consejero de Sanidad. «Es más de lo mismo, Madrid va a seguir controlándolo todo», se quejaban los partidarios de este al referirse a la gaditana. 
Lo que más preocupa en las filas naranjas es qué va a pasar el día después, si Igea pondrá en duda los resultados por una presunta falta de transparencia como ya hizo el pasado lunes con la batalla de los compromisarios, quejándose también de que el sistema de votación era «injusto». «¿Entonces por qué no lo denunció o hizo algo por cambiarlo antes?», se preguntaba en Instagram un afiliado.    
Pero hay más, como se pudo ver en el tenso debate. Arrimadas le pidió que, si ganaba ella, le fuese leal y no montara numeritos ante las cámaras señalando que los estatutos eran «leninistas» o que ella era una «soberbia». Los trapos sucios se lavan en casa. Así lo ven tanto partidarios de la antigua líder de Cs en Cataluña como gran parte de sus detractores.  
«Hay una diferencia muy clara entre ser autocrítico y ser autodestructivo». Esta frase de Arrimadas suena como un mantra entre algunos de los compromisarios consultados. Pero no parece que Igea les vaya a hacer mucho caso, ya que en el coloquio confesó que le parecería estupendo que su adversaria le criticara y mucho si él vencía y era presidente de los naranjas. 
Mientras, los partidarios de Igea hacían suyos las cargas de profundidad de este en el debate, principalmente las relativas a las alianzas con el PP, tanto las derivadas de los comicios regionales de mayo como de las futuras elecciones en el País Vasco. 
Ahora solo falta esperar, que no se hagan demasiado daño los contrincantes, pues ambos representantan diferentes sensibilidades en un bloque que hoy en día está en la UCI, y confiar en que la empresa encargada de hacer los recuentos no se equivoque como hace dos semanas y no haya ni la más mínima sombra de sospecha.