El Colectivo Azálvaro vigilará con voluntarios el vertedero de Urraca

M.M.G.
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La ONG inicia la captación de colaboradores para denunciar los casos de muertes que parques eólicos y tendidos producen sobre las aves carroñeras que se ven obligadas a alimentarse allí

Concentración de aves necrofágas en la zona de rechazo del Vertedero de Urraca-Miguel.

 Electrocutados, intoxicados, golpeados o ahogados. Así fallecen muchos ejemplares de aves carroñeras en su viaje hacia el Centro de Tratamiento de Residuos de Urraca Miguel, adonde se ven obligados a ‘emigrar’ para poder alimentarse, ante la escasez del alimento que su naturaleza en realidad les demanda.
Esto es lo que lleva denunciando un tiempo el Colectivo Azálvaro, que ha iniciado una campaña de captación de voluntarios en Ávila con los que pretende realizar una labor de control y seguimiento a estas aves. Así lo confirma a este diario José Aguilera, del departamento de Proyectos de la ONG conservacionista segoviana, que espera verse arropada por los amantes de la naturaleza de Ávila, a los que les pide que se unan a ellos en la observación y toma de datos de las costumbres de las aves necrófagas que acuden a alimentarse a Urraca Miguel: un vertedero enclavado en el entorno de la ZEPA de Campo Azálvaro-Pinares de Peguerinos y junto a las estribaciones del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y Reserva de la Biosfera del Espinar.
«No hace falta estar titulado o ser experto en Biología», recalca Aguilera, que explica que los voluntarios deberán rellenar unas fichas de observación, que variarán en función de las costumbres y características de cada uno de los voluntarios.
Seguimientos, lecturas de anillas o simple observación estarán entre las tareas encomendadas a estas personas. Y con todos los datos, la ONG podrá conocer de primera mano el uso que las aves carroñeras dan a estas instalaciones.
Y todo para, con los datos en la mano, poder demandar con más fuerza al Servicio Territorial de Medio Ambiente de Ávila la reapertura del muladar de Maello, cerrado en la actualidad al igual que el del Barraco (los dos únicos que había autorizados en Ávila).
«Nosotros queremos que se reabra y queremos gestionarlo», asegura el miembro de la ONG que ya se encarga de un muladar en Segovia y que tiene claro que ésa sería la solución ideal para evitar muertes innecesarias. Y es que, denuncian desde Campo Azálvaro, al verse obligadas las aves a volar hasta el vertedero, deben hacer frente a peligros tales como los molinos de los parques eólicos o los vallados eléctricos de la zona y en no pocas ocasiones, con resultado de muerte. «Y otras aves mueren intoxicadas por lo que comen o por ahogamientos, al tragar cuerdas o plásticos», denuncia Aguilera, que tiene claro que con la apertura de un muladar se evitaría el ‘efecto llamada’ del vertedero, y se canalizarían los flujos de estas aves hacia esa zona.
Aseguran desde Colectivo Azálvaro que ellos mismos podrían aportar la carne que se depositara en el muladar, gracias al convenio que tienen ya suscrito con una granja avícola segoviana.