Dormir al raso con los últimos trashumantes

P.V.
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Llegada del rebaño de ovejas de Eduardo del Rincón a Los Campos durante el año pasado. - Foto: Carlos Sánchez Pereyra

La Mancomunidad Tierras Altas de Soria ofrece la oportunidad al turista de convertirse en pastor por tres días: 150 euros por pernoctar bajo las estrellas y conducir a las ovejas

Dormir bajo las estrellas, acompañar a los últimos pastores trashumantes de una comarca que ve cómo se va perdiendo este oficio por la falta de relevo generacional y compartir con ellos todas las costumbres que giran alrededor de esta experiencia. Una oportunidad única para el turista que busca huir de los paquetes tradicionales y que ofrece la Mancomunidad Tierras Altas de Soria con opciones a partir de 150 euros si se quiere pernoctar al raso.
En la actualidad solo quedan dos explotaciones en esta provincia que continúan con la trashumancia. Un motivo por el que desde la mancomunidad, a través de este paquete turístico, quieren poner en valor una tradición muy ligada a esta comarca soriana y se da la oportunidad a las personas interesadas de recorrer el último tramo de la Cañada Real en Soria capital. La agente de Desarrollo Local de la Mancomunidad de Tierras Altas, Raquel Soria, explicó que turnan las dos explotaciones para cada año acompañar a cada uno de los pastores que siguen llevando a sus ovejas de la manera tradicional: un año a los Campos y otro a Oncala.
En esta ocasión, el pastor trashumante Eduardo del Rincón llegará a la estación de El Cañuelo, con un rebaño de más de mil ovejas, desde su explotación de Brazatortas (Ciudad Real) para comenzar el viernes 21 de junio esta aventura que ha sido la vida de Tierras Altas. Lo que se recrea es el trayecto entre la estación de tren y los Campos.
«Es una oportunidad de vivir con los últimos trashumantes porque es gente ya mayor, que no tienen relevo general con lo cual en cuanto esta gente se jubile la actividad desaparecerá», recalca Raquel Soria, que añade que lo que se trata es de «compartir con el pastor y con la gente que lo acompaña, vivir esta experiencia siempre con la diferencia que no es lo mismo caminar 40 días como caminaban entonces que hacerlo en dos».
Eso sí, reconoce que después de la experiencia, muchas personas se conciencian más sobre lo que suponía este trabajo, «porque igual hace muy bueno o hace mucho calor o te cae piedra, y es una experiencia unida a un intercambio de pareceres y de ver lo que supone mover el rebaño».
Esta aventura ya cumple su décimo aniversario, seis de ellos con paquetes turísticos. El año pasado casi medio centenar de persona se animaron a acompañar al rebaño.
«Viven la ruta bastante más cómoda de lo que lo hacían ellos, porque para empezar los que van a dormir al raso tienen tiendas de campaña, sacos, colchonetas... y todo eso se lo porteamos. Además, hay gente que duerme en alojamientos. El paquete incluye todas las comidas que intentamos que sean lo más semejante posible a la gastronomía de los pastores, aunque comen bastante mejor que ellos, porque normalmente desayunaban y ya no paraban hasta la cena», explica Raquel Soria.
Turistas internacionales

Los participantes en estos paquetes turísticos provienen de todo el mundo: mexicanos, daneses, pero principalmente españoles. «A veces las fechas complican la llegada de más visitantes porque dependemos de los pastores, a veces las fechas son malas, pero nos las imponen por la llegada de las ovejas», señala Soria.
Además, normalmente la celebración de la fiesta de la trashumancia coincide con otras citas importantes de la provincia como las hogueras de San Pedro Manrique o la recepción que se hace en los pueblos donde se celebra la trashumancia para recrear la fiesta que se vivía con «la vuelta de los hombres». «Se paran los rebaños, se marca el ganado, se hacen actividades de esquileo, hay una mercado y un concierto de música tradicional castellana del que también pueden disfrutar los turistas», concluye Raquel Soria.