Homenaje familiar en Pronisa

J.M.M.
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Homenaje familiar en Pronisa - Foto: Belén González

La entidad abulense vivió un «día entrañable» con la celebración de la Fiesta de las Familias, una jornada de convivencia y de confraternización que se celebró en el Centro Espíritu Santo

Pronisa vivió un «día entrañable» con la celebración de la Fiestas de las Familias, una jornada de convivencia que permitió unirse a los usuarios y familiares para compartir un día en común y rendirse homenaje mutuamente.
Las actividades organizadas, que arrancaron con unas jornadas formativas para los familiares mientras los usuarios disfrutaban de distintas actividades lúdicas en los jardines del Centro Espíritu Santo, tuvieron como punto culminante la paella que prepararon los propios familiares y a la que se sumaron los responsables de la entidad y representantes de distintas administraciones.
En un ambiente de celebración, el presidente de Pronisa, Manuel Maíz, recordó los orígenes de esta entidad hace 52 años, que nació porque un grupo de familias que tenían hijos con discapacidad en sus casas dieron un paso al frente para defender que sus hijos «tenían los mismos derechos que los demás», y recalcó que eso es lo que han hecho durante estos años, «luchar». Yapostilló que «gracias a las familias hoy en día existe este centro (el Centro Espíritu Santo) y hoy se les atiende a estas personas como a las demás».
Maíz quiso poner también el acento en la importancia de atender con calidad a las personas con discapacidad, y al mismo tiempo «buscar calidad de vida» para sus familiares, uno de los objetivos que se marca Pronisa. Con una acción que no se centra únicamente en la capital, sino que se extiende al medio rural, ya que «aquí en el centro no sólo hay gente de Ávila, la hay de toda la provincia». En este sentido, precisó que «es muy difícil llegar a atender a estas personas en el medio rural, y con estos centros se logra que estén muy bien atendidos y también sus familias». 
Como ejemplo de esa experiencia el presidente de Pronisa presentó a Manuela Villar Domínguez, natural de Piedrahíta y madre de una usuaria que lleva en Pronisa en torno a una veintena de años. Para Manuela Villar, esta jornada de convivencia es «muy buena» porque «nos junta a todas las familias que tenemos, más o menos, los mismos problemas» y les permiten compartir sus inquietudes. En este sentido, destacó la importancia que tiene esta fiesta para que se conozcan las familias, y más para las personas que viven en pueblos porque, según reconocía, «nos sentimos un poco discriminados» a la hora de participar en las actividades que se programan. De hecho, en el caso de Manuela, aseguró que se desplazan todos los viernes a la capital para llevarse a su hija a casa y regresan los lunes. 
Al mismo tiempo, quiso poner el foco en la importancia que tiene Pronisa y sus profesionales para «apoyarnos, para darnos fuerza para poder seguir luchando, porque es dura esta labor», y considera que es vital esa presencia, ya que las familias en muchas ocasiones se sienten «impotentes», sin capacidad de reacción ante los problemas que se les presentan.
Manuela Villar también quiso aprovechar esta jornada festiva, y «de reivindicación», lanzar un mensaje de sensibilización a la sociedad y recordó que «estas personas, y a pesar de que yo a mi hija la sigo llamando niña, son ya adultas, y son personas que necesitan los mismos cuidados, las mismas atenciones y si cabe hasta más cariño que los demás». Por eso precisó que es necesario «que no se les vea como personas raras, sino que son personas como los demás, que incluso tienen desarrolladas otro tipo de inteligencias», como las afectivas, que obligan a esta sociedad a seguir derribando barreras.
Una reflexión reivindicativa en una jornada festiva para Pronisa, en la que familias y usuarios de esta entidad compartieron protagonismo para disfrutar de un día que seguro que quedará en el recuerdo.