El fútbol sala vuelve a demostrar que «está ahí»

A.S.G.
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Zasport pone el punto y final a la temporada 2018-19 con la entrega de trofeos y una valoración «más que positiva» del curso

El fútbol sala vuelve a demostrar que «está ahí» - Foto: Ana I. RamÁ­rez

El fútbol sala «está ahí».Lo dicen el Tierra Castellana Ciudad de Arévalo o el Ávilasala, los dos equipos más representativos después de una gran temporada en la Tercera División y la Regional Femenina de FútbolSala respectivamente, pero lo dicen sobre todo los cientos de jugadores y jugadoras que este año han formado parte «de uno de los deportes que más usuarios mueve».Porque aún siendo un deporte al que muchos le siguen mirando desde la lupa del ‘debe’ por la falta de un equipo referente que nunca Ávila ha conseguido tener, son muchos los que cada semana han tomado parte del mismo.Lo han hecho en la Liga Opticalia de Fútbol Sala, la Liga de Veteranos -Torneo Pinturas Pinpocho, la Liga Zasport Quierountoldo.com o la nueva Copa Interprovincial de Fútbol Sala Femenino, primer escalón de lo que podría ser la tan ansiada, buscada, perseguida y nunca encontrada competición femenina en este deporte y para la que el Ávilasala ha puesto de manera decidida la primera piedra.  
«Lo que viene a decir todo esto es que el fútbol sala es un deporte que está ahí muy presente en Ávila, que es un deporte a tener muy en cuenta, pero que necesita un empujón» señala Jesús Zapatera, responsable del Club Deportivo Zasport. Era el mes de septiembre cuando la VIII Liga de Fútbol Sala Zasport se ponía en marcha con la disputa de la Supercopa y era en la noche de este sábado cuando la temporada 2018-19 se clausuraba con la final de Copa y la entrega de los trofeos de la competición. Nueve meses de competición, 32 equipos, tres divisiones... y la clara sensación no sólo de que la competición «está estabilizada» después de una crisis que acabó de llevarse por delante al fútbol 7, sino de que «el nivel y el compromiso de los jugadores ha subido».
Entregados los trofeos se cierra el curso y llega el momento de hacer balance. «Hemos ido a mejor» señala Jesús Zapatera, que mira directamente a la competición. «En cantidad de equipo son más o menos la misma de otros años, una treintena, pero la competición ha subido el nivel. No hay más que ver cómo se ha decidido la División de Honor, al final y por dos puntos a favor de La Mezquita sobre el Dados Group. O en Primera División, por un punto a favor del Tornadizos sobre el Kebab» recuerda  en una temporada sin apenas incidencias «y en la que se nota que la gente va a jugar, va a disfrutar». Compromiso y calidad desde los que tiene claro que se ha conseguido estabilizar una competición que tuvo su bajón hace unos años. Ayudó la rebaja de la inscripción. «Llevamos años bajando la inscripción.El año pasado la bajamos 100 euros» señala en un momento en el que ya están estudiando posibles fórmulas –algunas ya en marcha en otras provincias– que ayuden a la financiación de los clubes.
De nuevo una treintena de equipos –32– y cerca de 500 jugadores en una competición que entiende que aún podría tener margen de crecimiento, aunque no directo. «De crecer debería ser desde la parcela escolar» señala Zapatera, que lamenta que se trata de una disciplina que se está perdiendo en las categorías inferiores y en especial en los Juegos Escolares. «Apenas hay equipos donde antes había varias divisiones» señala en una llamada de atención en la que «entre todos deberíamos mirar y estudiar qué poder hacer».
Lo que sí considera es que «somos el deporte que más usuarios movilizamos y el empujón que podríamos necesitar quizás debería llegar desde las instalaciones».Llama la atención de las administraciones. «Pedimos lo que piden los jugadores, instalaciones». Si la Liga de Veteranos sobrevive en el pabellón de la Ciudad Deportiva, la Liga Zasport lo hace gracias a los pabellones del Vasco de la Zarza o el Alonso de Madrigal, complementos de San Antonio y de un CUMCarlos Sastre «que echamos de menos» en este deporte.  

 

Siempre a un paso del tan deseado equipo federado

 

«Hace cuatro años se hablaba de poner en marcha un equipo en Tercera División.El rumor vuelve pero...» como en otras ocasiones quedará en un rumor, un deseo.Todos los que forman parte del mundo del fútbol sala lo quieren.Hay afición, hay jugadores, hay ganas, pero no termina de haber el empujón necesario para que Ávila capital tenga el tan deseado equipo federado. Allí donde Arévalo, con el Tierra Castellana Ciudad de Arévalo, ha sabido abrirse un hueco –de la Provincial de Segovia a la Tercera División y con miras en cinco años a Segunda–  en Ávila se sigue sin encontrar el camino.
Lo intentó en su día el AMSCoronita –también Sport Ávila Coronita– con un proyecto que apenas duró una temporada. Arrancó en la Provincial de Salamanca con el objetivo de alcanzar la Primera Nacional B.Se puso en marcha con jugadores de Ávila y bajo la dirección de José Pedro. Obligados a jugar como locales en tierras salmantinas su trayectoria se cerró en el 2009. Fue el último intento en las canchas. Fuera, habría otros. En la 2014-15 fue el más llamativo, cuando se trataron de explorar las fórmulas para tratar de arrancar directamente en la Segunda División de la Liga Nacional de FútbolSala sopesando la compra de una plaza. Había patrocinador dispuesto, pero ahí acabó todo, porque la normativa no lo dejaba.
Aprendida la lección se intentó por otra vía un año después. Hubo conversaciones con la Federación de Castilla y León de Fútbol  para comenzar directamente en la 2015-2016 desde la Tercera División, entonces formada por apenas 13 equipos. De nuevo, nada. Es cierto que se trabajó en ello, pero el final fue la habitual realidad, no había cimientos suficientes.
Ahora vuelve a quererse, pero las experiencias pasadas mandan. «El rum rum vuelve a estar ahí, y si de verdad quieren, entramos al trapo, nos ponemos en marcha, pero se necesita un presupuesto curioso para hacerlo» señala abiertamente Jesús Zapatera. Y no sólo es dinero «para hacer algo curioso», sino para costear fichas, desplazamientos, inscripción, arbitrajes, ropa, entrenamientos... «Es todo lo que conlleva, una estructura y mucho compromiso. Posiblemente este deporte sea un deporte de muchos usuarios pero  cómo los movilizamos para conseguirlo”. La eterna pregunta sin respuesta.