Trump intenta sacar pecho de sus logros

Agencias
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El presidente se jacta de los avances en la seguridad de la frontera con México conseguidos durante su mandato y destaca los buenos datos de la economía para hacer campaña electoral

Trump intenta sacar pecho de sus logros - Foto: JONATHAN ERNST

En medio de un ambiente extraordinariamente tenso, el presidente de EEUU, Donald Trump, se dirigió ayer al país en el que fue su tercer discurso sobre el Estado de la Unión, que este año estuvo marcado por el juicio político en su contra -cuya resolución se conocerá, previsiblemente, hoy-, una oposición demócrata frustrada y la campaña electoral recién activada -el pasado lunes comenzaron las primarias para designar al que será el candidato de cada bando a las presidenciales de noviembre-.
Por todo ello, y sin que al cierre de esta edición hubiese comenzado, se esperaba que Trump encarase una alocución triunfalista, en la que sacar pecho de los logros durante su mandato como si de un acto de campaña se tratase.
Un día antes de que el Senado cierre el proceso con una exoneración más que segura de los dos cargos que afronta por sus presiones a Ucrania, el dirigente se dirigió a las dos Cámaras legislativas del Congreso con un discurso optimista que contrastó con las amargas divisiones que ha generado el juicio político.
En 1999, el discurso sobre el Estado de la Unión del entonces presidente, Bill Clinton, coincidió también con un debate sobre su destitución, y el mandatario sorprendió a muchos al no pronunciar ni una sola vez la palabra impeachment. La actual Casa Blanca planea seguir ese modelo y utilizar el mensaje en el Capitolio para dar una imagen institucional y eficaz de Trump, en un momento en el que el presidente necesita airear sus logros y ampliar su base de votantes para asegurarse la reelección en noviembre.
Según fuentes del Ejecutivo, el tema general de la alocución iba a ser el "gran regreso estadounidense", haciendo destacar su Make America Great Again (Hagamos que América vuelva a ser grande) y fomentando su lema heredero: Keep America Great (Mantengamos América grande). Y todo ello, concentrándose en lo que él ve como victorias para su Administración, como la economía y la seguridad.
De hecho, se esperaba que el discurso se concentrase en cinco áreas: trabajadores, promoción y apoyo a las familias, reducción de los costes de atención médica, migración y protección de los estadounidenses.
En la era Trump, el mensaje anual en el Capitolio se ha convertido en casi la única ocasión en la que el presidente accede a ajustarse a los cánones de lo que se considera en EEUU un comportamiento tradicionalmente "presidencial", y los dos últimos años incluso consiguió algunas alabanzas de demócratas. Esta vez, el mandatario acudió a su cita ante congresistas y senadores con un mensaje de "optimismo implacable", alentando a las dos Cámaras "a trabajar con él para seguir construyendo una economía incluyente", según la Casa Blanca.
Así, entre sus razones para sacar pecho se encuentran lo que él mismo tilda de "increíbles avances a la hora de mantener segura la frontera" con México, con su refuerzo del muro limítrofe y el descenso en los cruces de indocumentados, arremetiendo de nuevo contra las "ciudades santuario", aquellas que protegen a los sin papeles.
La ratificación este mes en Estados Unidos del tratado comercial T-MEC renegociado con México y Canadá, así como la tregua parcial firmada en la guerra de aranceles con China son otros de los "éxitos" que se arroga el dirigente, a la espera de que comience a negociar acuerdos de este tipo con el Reino Unido y la UE.
Sobre política exterior, la Casa Blanca no quiso dar detalles, más allá de augurar que el presidente iba a ser «enérgico» sobre Irán y que alabaría su recién anunciado plan de paz para Oriente Próximo.