El refugio infinito

SPC-Agencias
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La inminente llegada del emblemático 23 de abril encuentra las librerías con las persianas bajadas y a su fiel público encerrado en casa, pero el gremio se resiste a caer en el olvido y acuerda celebrar una fiesta diferente con multitud de iniciativa

El refugio infinito

Desprovistos de buena parte de nuestra vida social y de las actividades al aire libre, la lectura está siendo el refugio de los españoles que recurren a los libros con distintos propósitos: evadirse, fantasear, trasladarse a épocas lejanas o ponerse al día con las novedades literarias. Cuando las fuerzas empiezan a flaquear y las tardes se hacen cada vez más largas tras cuatro semanas de confinamiento, ahí están ellos: los libros. La inminente llegada de su celebración internacional es un hecho. El 23 de abril, Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor (y, ahora, más extendido, el de la flor de acompañante), está al caer. Será un día inédito y sin precedentes.
Como ya ha pasado con otros actos de calado en la población española, como la Semana Santa, las Fallas de Valencia y decenas de acontecimientos deportivos o programados para las pasadas y las próximas semanas, esta fiesta tendrá que reinventarse.  
El sector se mueve, pero la crisis del coronavirus y la declaración del estado de alarma ha forzado a los implicados a cambiar sus planes y a diseñar nuevas estrategias. 
En período de confinamiento, la lectura presume de ser el pasatiempo preferido para muchos del común de lo mortales. Montañas de libros esperan. Sin embargo, muchas personas no saben qué libro leer. Este año las calles no se llenarán de mercados improvisados, ni de foros de lectura, ni colas de seguidores esperando a que los autores les firmen sus ejemplares, ni siquiera los establecimientos especializados podrán levantar sus persianas. 
Pero todo puede tener solución gracias a iniciativas como Te receto un libro, promovida por la Escuela de Escritores, y en la que autores como Rosa Montero, Manuel Vilas o Benjamín Prado, entre otros, aconsejarán libros a las personas que lo pidan. 
La iniciativa arrancó hace más de una semana, con la escritora Marta Sanz como la primera que hizo el primer diagnóstico y extendió su receta de libros a los improvisados pacientes, pero las citas con ya tienen lista de espera completas para la próxima semana. 
Las consultas son diarias. El horario abarca desde las 17,00 a las 19,00 horas, y por un período máximo de 10 minutos, uno de los 23 especialistas de la materia que se han sumado a esta iniciativa mantendrá una conversación con cada persona en la que le dirá cuál es su estado de ánimo en esta cuarentena. Posteriormente, el autor aconsejará un libro al enfermo, que podrá adquirirlo a través de una web que reúne a la mayoría de librerías independientes españolas y del portal de las bibliotecas públicas. «Una vez valorado el caso, te darán su diagnóstico en forma de receta literaria con la seguridad de que su lectura mitigará tus dolencias sin efectos secundarios».
Entre los autores incluidos en la lista de librólogos, se encuentran  también Leila Guerriero, Elvira Navarro, Juan Cruz o Rubén Abella, estos dos últimos dedicarán dos sesiones con motivo del Día del Libro. 
La iniciativa se ha puesto en marcha por la actual situación, pero en 2014, con motivo del Día del Libro, ya se intentó algo parecido.
En la madrileña Plaza de Callao, varios autores, entre ellos Salman Rushdie y Jean-Christophe Rufin, se pusieron la bata blanca y recetaron libros a los participantes en el acto. En esta ocasión, la sesión no se producirá cara a cara, sino mediante el programa Zoom. 
Los organizadores esperan sin embargo un éxito de este programa que pueda ayudar a los lectores a sobrellevar mejor esta extraordinaria situación, y así, gracias a esta iniciativa, que cada día está ganando más adeptos, los médicos pueden así recetar una buena medicina que haga de la cultura el mejor remedio para el alma y la mente.

 

Más ‘salvavidas’

Decía José Luis Borges: «que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído». El papel de la lectura como salvavidas, alimento de almas y trampolín de la imaginación viene bien en tiempo de cuarentena. Navegar entre letras y entre versos, jamás ha contemplado tanto protagonismo como ahora.
Son numerosas las iniciativas propuestas desde el Ministerio de Cultura, que anteriormente ya se involucró con el Día del Libro Infantil y el reciente de la Poesía. 
Entre las iniciativas destaca eBiblio, el servicio gratuito de préstamo de libros electrónicos, audiolibros y publicaciones periódicas a través de Internet, que ofrecen las bibliotecas públicas españolas, accesible 24 horas al día y permite la lectura de obras, vía digital.
«En estos tiempos turbulentos, los libros encarnan la diversidad del ingenio humano, dando cuerpo a la riqueza de la experiencia humana, verbalizando la búsqueda de sentido y de expresión que todos compartimos y que hace avanzar a todas las sociedades. Los libros contribuyen a unir a la humanidad como una sola familia, compartiendo un pasado, una historia y un patrimonio, para forjar un destino común donde todas las voces sean escuchadas en el gran coro de las aspiraciones humanas», cita Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, para conmemorar este Día Internacional del Libro, en el que murieron ilustres como Cervantes o Shakespeare.