Educación: la eterna búsqueda de la excelencia

Charo Barrios
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El exministro José Ignacio Wert publica 'Asignatura pendiente', un ensayo en el que intenta desgranar las claves de la situación actual de la Enseñanza en España y sus difíciles retos

Educación: la eterna búsqueda de la excelencia

Dentro de unos días se sabrá la composición del Gobierno y uno de los retos será la derogación de la Ley Wert (Lomce). El exministro que dio nombre a esa norma, José Ignacio Wert, publica en Almuzara Asignatura pendiente, un imprescindible ensayo escrito por el extitular de Educación, Cultura y Deporte para quien desee conocer de primera mano, entre otras cuestiones, la situación actual de la Enseñanza en España.
 Aunque esta cuestión, siempre candente, se puede abordar desde muchas perspectivas, en este caso la visión que se plasma en la obra corresponde a quien fue primero responsable político de la materia en cuestión y, más adelante, tras dejar el Ministerio, un estudioso interesado en la materia.
Es, por tanto, una mirada personal, pero basada en datos objetivos y contrastables, que lejos de la queja y la reivindicación, contiene un balance y una propuesta educativa que parte de un riguroso estudio sobre la situación actual del sistema de enseñanza, su evolución en los años en que el autor fue su máximo responsable (2011-2015), para concluir señalando lo que, a su juicio, se puede mejorar y cómo hacerlo.
El libro se centra, sobre todo, en la política de la Educación, en todos los aspectos que influyen sobre las políticas públicas que moldean el sistema y en la economía política de las reformas orientadas a mejorarlo, siempre basándose en el conocimiento acumulado y en la evidencia empírica disponible.
Probablemente, asegura su autor, «no haya otro tema tan prioritario, tan sustancial para nuestro país, como el de fijar una política educativa sólida, ajena a los vaivenes y rifirrafes partidarios, con la vista puesta en el largo plazo y en el interés de la nación».
Cierto es que la polémica rodeó al madrileño durante su estancia en el departamento, sobre todo cuando dijo que «había que españolizar a los niños catalanes» en los colegios. El exministro considera que «existe una visión distorsionada» sobre lo que consiguió al frente de su cartera, en relación a la ley educativa Lomce. Él saca pecho de su gestión, en particular por la reducción del abandono educativo temprano. Su sucesor, no obstante, no tardó en tumbar el buque insignia de su reforma: las reválidas. Fueron, dice el exministro, «años particularmente difíciles, pero el esfuerzo mereció la pena».


La vida política

Wert cree que las críticas que recibió van con el cargo que llevaba sobre los hombres. «La vida política consiste en una sucesión de reveses hasta que llega el último revés, que es que te vas», reflexiona.
Hoy, el exministro afirma que «cuando se está en una responsabilidad política como esta y luego no se está, hay que echar la vista atrás lo menos posible», aunque, a la hora de hacer memoria, asegura que no guarda «recuerdos particularmente amargos ni ninguna clase de ánimo vindicativo», ni hacia sus enemigos de bancada ni hacia sus propios compañeros de filas.
Reconoce el sociólogo que en aquel Ejecutivo de Rajoy, en el que los recortes estaban a la orden del día, se cometieron errores. Sobre todo, comunicativos. «Nos faltó sinceridad para explicarle a la gente que si se tomaban esas decisiones es porque pensábamos que eran las menos lesivas». Pero, recalca, no hay que perder de vista nunca el contexto en el que se movían. 
Wert llegó al Ejecutivo como independiente. De hecho, reconoce que no esperaba su nombramiento. Y no esconde que se topó con un mundo de cuchillos para el que otros ya venían preparados. «si no estás en este mundo tiene menos cuidado de protegerte que quienes tienen más colmillo».