Los tanatorios comienzan a recuperar la normalidad

I.Camarero Jiménez
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Funerarias como Isabelo Álvarez o Antonio Álvarez han podido abrir salas a las que pueden acudir 10 personas para velar a la persona fallecida, aunque en horario limitado

Los tanatorios comienzan a recuperar la normalidad

Hasta nuevo aviso, la mayor parte de la provincia de Ávila sigue inmersa en la fase cero de desescalada, aunque se han atenuado las medidas de confinamiento y las restricciones y esto implica novedades en diversos ámbitos. Los tantatorios también han cambiado y se encuentran en esa denominada fase 0,5 por la que ya pueden abrir dando paso a 10 personas para que velen a la persona fallecida (en lugar de tres únicos familiares que podían acudir al cementerio y que es una medida que se mantiene en el camposanto). Pudieron abrir el lunes para dar el servicio, ahora bien entre las 8 horas y las 22 horas.
Una flexibilización bien recibida por los responsables de las funerarias en Ávila en el sentido en el que hasta ahora las despedidas con sólo tres personas y sin ceremonia estaba siendo «psicológicamente muy duro» porque la gente lógicamente se derrumba. Son palabras de Luis Álvarez, quien habla en representación de la empresa Isabelo Álvarez.
Con el paso de las semanas los servicios que realizan desde las funerarias han ido a menos en número, se está recuperando la normalidad previa a la pandemia y es de agradecer también para ellos además el hecho de que la despedida ahora se pueda hacer en la sala de un tanatorio, también ayuda, al igual que el que se pueda llevar a cabo una ceremonia. Por supuesto recomiendan que se haga en la capilla del propio tanatorio.

Ahora bien, desde Antonio Álvarez señalan que las ceremonias en iglesias no se pueden hacer con el fallecido de cuerpo presente, pero se pueden hacer días después e incluso en el mismo día. Se ofician ceremonias y los sacerdotes se desplazan al tanatorio y al crematorio, pero claro no se realiza tanto en los templos porque no es comprensible que en los tanatorios puedan estar 10 personas y en las iglesias se permita  un tercio del aforo, de ahí que se haya tomado esa decisión desde la diócesis.
En definitiva, los tanatorios han vuelto a abrir pero extremando las medidas de higiene, con alfombras de desinfección a la entrada, hidrogeles, mascarillas y guantes para aquellos que no los lleven y procediendo asiduamente a la limpieza de la sala en la que se vela al fallecido, explica Luis Álvarez, además de retirando aquellos objetos que podrían ser manipulados por las personas que acudieran a la despedida (folletos, revistas, cualquier cosa que pudiera contaminarse).
Flexibilizadas las restricciones y con la rebaja del frenético ritmo de los servicios que trajo consigo la terrible pandemia en sus inicios lo cierto es que el sector de las funerarias puede llevar a cabo su trabajo de otra manera y con una menor carga psicológica y más en un Ávila en la que son muchas las familias que han pasado por este trance y que son conocidas por los responsables de los tanatorios.
La conversación sobre esa vuelta relativa a la normalidad da lugar a varias revelaciones, por un lado que la gente tiene miedo al contagio y en general se respetan los límites marcados, los cupos, pero por otro, que hay cierta desinformación. De hecho en la mañana de ayer desde Antonio Álvarez apuntaban que estaban pendientes de un comunicado de Sanidad de la Junta de Castilla y León marcando algunas restricciones porque esas 10 personas máximas que pueden asistir a un tanatorio en algunos casos no se ha entendido ya que deben ser las mismas 10 personas siempre, no se trata de que salgan cinco por ejemplo y en su lugar entren otros cinco. También ha habido cierta controversia con motivo de las fases pues si bien casi toda la provincia está en fase cero (ahora atenuada) hay zonas en fase 1 como la de Muñico. En ese sentido ha habido un funeral de una persona de la zona y la familia entendía que podía venir sin tantas restricciones al velatorio de Ávila pero sin tener en cuenta que la capital está en fase cero y que por tanto no valía lo mismo para el pueblo que para la ciudad. En cualquier caso nada que no se pueda solucionar hablando y más en una situación tan delicada. Nos quedamos también con la conclusión de que por fin mayo parece que da un respiro y los tanatorios vuelven a las cifras que manejaban el año pasado por la misma época «o menos» señalan desde Antonio Álvarez.