Un planeta en alerta

M.R.Y. (SPC)
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La pandemia amenaza al mundo, pero cada nación ha decidido tomar sus propias medidas para hacer frente a una enfermedad desconocida. Los diferentes métodos de cada Gobierno han propiciado que el Covid-19, que no entiende de países ricos o pobres

Un planeta en alerta

Cada país es un mundo. Y así ha quedado demostrado en plena pandemia por coronavirus, que ha atacado a todos los territorios, pero  que ha sido acogida con más o menos restricciones por parte de cada Estado. Unas medidas que han podido ser claves para que la propagación haya sido más intensa o se haya podido hacer frente a un enemigo todavía desconocido, y que permitirán a unos poder ir recuperando poco a poco la normalidad, mientras que otros estarán abocados a un encierro más prolongado.


CHINA: el camino a seguir
Es el ejemplo del éxito. Aunque la pandemia surgió desde allí -aquel diciembre ahora tan lejano en el que parecía que se trataba de un brote de neumonía en una desconocida Wuhan-, la rapidez del Gobierno a la hora de implementar drásticas medidas ha resultado clave. Primero se cerró Wuhan -con 12 millones de habitantes- y luego la región de Hubei. Después, llegaron el confinamiento de sus más de 1.400 millones de ciudadanos, los controles de tráfico y de temperatura, la cancelación de cualquier actividad grupal y el cierre de las fronteras. Se llegaron a lavar billetes y monedas.
Entonces, parecían actuaciones descabelladas, pero se ha demostrado que fueron efectivas: cuatro meses después, China puede, casi, celebrar que ha superado la pandemia.


ESTADOS UNIDOS: la economía manda
Es el país con más contagios y más decesos del mundo. Pero, mientras la pandemia se extiende con virulencia, Donald Trump se impacienta y está deseando reactivar la economía. Tardó en actuar, asegurando que no se podía decretar un cierre a nivel nacional y centrándose en impedir los viajes desde el extranjero. Incluso, en un acto de soberbia, ofreció respiradores a países «necesitados» como Italia o España. Pero finalmente, tuvo que claudicar.  
Colegios y negocios vacíos, eventos cancelados... Solo se permiten los servicios esenciales y no solo Trump, también la mayoría de los gobernadores pretenden que la actividad económica se reanude el 1 de mayo, a pesar de que los expertos en Salud Pública insisten en que ese objetivo no es realista. 


ITALIA: la entrada en europa
Occidente tuvo consciencia del coronavuris cuando en Italia comenzaron a registrarse contagios, primero de manera puntual en Lombardía y Véneto y, después, por todo el país. 
Tardó el Gobierno en tomar medidas. El primer positivo local se registró en febrero. Italia no se blindó hasta el 10 de marzo. Desde entonces, se prohibió cualquier desplazamiento, salvo por motivos laborales, de salud o de necesidad, así como las aglomeraciones o las actividades educativas. No fue hasta tres semanas después cuando decidió limitar la actividad económica a los servicios esenciales. Pero sigue permitido salir a hacer deporte.
El estado de alarma se prolongará hasta el 3 de mayo, cuando el Ejecutivo espera iniciar una «apertura gradual». Eso sí, de momento, el pequeño comercio comienza a ver la luz: ya se han reabierto papelerías, librerías y algunas tiendas de ropa.


ESPAÑA: aislamiento total
A pesar de que el propio Gobierno ha reconocido que «se pudo hacer más» a la hora de enfrentarse a la pandemia cuando en Italia ya se comenzaban a registrar cientos de casos y decenas de muertos, España ha tomado las medidas más drásticas de la UE: desde el 14 de marzo, los ciudadanos solo pueden salir de casa para lo imprescindible y no se permite ni hacer deporte ni que los niños puedan salir. Durante dos semanas, además, se cesaron las actividades no esenciales, con el objetivo de mitigar de manera rápida los positivos, evitando que el trabajo sea un lugar de propagación. 
Si a esto se le suma la creación de hospitales específicos, muchos recuerdan a las primeras semanas de la lucha desde China. Y, desde luego, todos esperan un final parecido.


ALEMANIA: cuestión regional
Merkel mantiene un papel de coordinación, puesto que son los land los responsables de tomar medidas. A nivel nacional se ha impuesto el confinamiento -se tardó más de medio mes en decretarlo- y la vida social, el pequeño comercio y la actividad escolar son ya inexistentes. Su previsión es rebajar las restricciones a partir del día 20, con la apertura de pequeños comercios, y recuperar la normalidad el 3 de mayo.


FRANCIA: la vida sigue... de tarde
De momento, el Gobierno ha fijado en el 11 de mayo la reapertura progresiva de la actividad. Aunque será de manera muy escalonada y siempre y cuando la situación sanitaria lo permita. Y es que en Francia son muchos los que el confinamiento impuesto hace dos semanas se lo saltan sin miramientos. Con una restricción de la actividad entre las 10 de la mañana y las siete de la tarde, cuando comienza a caer el sol las calles vuelven a estar llenas de gente que hace deporte, pasea o hace turismo.


REINO UNIDO: vio las orejas al lobo
El Gobierno no hizo caso a las amenazas que llegaban desde un continente que empezaba a recluirse. Boris Johnson apeló a «lavarse las manos» y llegó a plantear un contagio comunitario para «construir inmunidad de grupo». Poco antes de ser hospitalizado trs dar positivo, promulgó un confinamiento que se prolongar hasta el 7 de mayo. Tal vez por esa falta de actuación temprana, el Reino Unido acabe siendo el país de Europa con más decesos por coronavirus.


COREA DEL SUR: alarma por recontagios
Es otro de los ejemplos a seguir para frenar la expansión del coronavirus. Su reacción fue rápida, con apenas 100 casos confirmados, y firme: con un cierre total del país y controles de temperatura sin cita previa, consiguió atajar los contagios y esperaba iniciar el día 20 una relajación, al estimar que se había frenado al virus.
Sin embargo, han vuelto a saltar las alarmas: más de un centenar de personas curadas han vuelto a dar positivo, lo que hace temer que exista un segundo brote.


LA INDIA: confinamiento masivo
El segundo país más poblado del mundo decidió confinar a finales de marzo -con apenas 10 muertes y poco más de 1.700 casos- a sus más de 1.300 millones de habitantes en sus hogares. Una titánica tarea en una nación tan caótica y superpoblada.
También ordenó la paralización del transporte y del trabajo en todas las industrias. Acaba de permitir volver a la actividad agrícola.


BRASIL: negando lo evidente
Jair Bolsonaro se ha quedado solo con su mensaje de que el coronavirus es una «gripecita» y  «en breve pasará». Ante la falta de iniciativa del Gobierno, han sido las regiones las que han comenzado a tomar medidas al respecto y a Bolsonaro, que sigue promocionando actos multitudinarios con él como protagonista, le ha salido un ministro díscolo, el de Sanidad, que se ha atrevido a levantar la voz contra su inacción política.


RUSIA: pase digital y vacaciones
Lejos de haber estabilizado la curva, la situación en Rusia es preocupante y las medidas siguen intensificándose. Varias regiones han impuesto un sistema de pases digitales para controlar el confinamiento y el presidente, Vladimir Putin, ha alargado las vacaciones obligatorias -impuestas el 28 de marzo, pagadas por las empresas y que previsiblemente iban a durar nueve días- hasta el próximo 30 de abril, por lo que la actividad laboral es prácticamente inexistente.
En todo el país rige una estricta cuarentena, con grandes multas si se incumple. Pero Putin llama a prepararse «para cualquier escenario».


MÉXICO: cosa de cada uno
La gestión de la pandemia depende de la «responsabilidad» de los ciudadanos mexicanos. Así lo estima el Gobierno, que no ha impuesto restricciones -salvo el cierre de la frontera con EEUU, dictado desde Washington-. «No nos van a hacer nada los infortunios, las pandemias», «no pasa nada por abrazarnos» o «los mexicanos, por nuestra cultura, somos muy resistentes» fueron algunos de sus mensajes en marzo. Ya en abril, ha aconsejado quedarse en casa. Pero sin establecerlo por ley. Es «la responsabilidad de cada uno».


SUDÁFRICA: un misterio sin resolver
A principios de marzo, Sudáfrica confirmó su primer caso. Y, sin permitir que pasara el tiempo, rápidamente decidió imponer el confinamiento más estricto -sin salir de casa y sin actividad laboral- y miles de controles para rastrear la enfermedad. Hasta el día 28, el gráfico diario de positivos seguía una curva ascendente acelerada. Pero ese día, la tendencia cayó bruscamente: de 243 infectados nuevos a solo 17. Y, desde entonces, la media de infectados se sitúa en 50.
Es todo un misterio cómo se produjo ese frenazo. El Gobierno cree que las firmes restricciones y los controles sanitarios han sido claves. Y se extenderán hasta finales de mes. Pero muchos países han hecho lo mismo sin tener resultados similares.


PORTUGAL: ejemplaridad ciudadana
Tardó en imponer por ley restricciones, pero los propios ciudadanos tuvieron pronto consciencia de lo que ocurría e intentaron no salir. Gracias a ello, la curva del coronavirus en Portugal se ha aplanado en apenas dos semanas y es uno de los países con menos muertos de Europa -55 muertos por millón de habitantes-. Su cierre de la frontera con España fue clave y, según las autoridades, el «excelente comportamiento» de la población ha sido «determinante», aunque no decisivo: no espera reabrir hasta  principios de mayo.