Épico Nadal

Agencias
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El español se adjudica su 19º 'Grand Slam' y se coloca a solo uno de Roger Federer. Medvedev se convierte en un digno adversario para un emocionante duelo (7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4)

Épico Nadal - Foto: Robert Deutsch

Rafa Nadal ha conquistado esta madrugada el título del US Open, cuarto para su palmarés, gracias a una maratoniana victoria por 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4 contra el ruso Daniil Medvedev, y quedándose así a un solo entorchado del suizo Roger Federer en el listado histórico de vencedores del Grand Slam
El de Manacor consiguió su título grande número 19 y se situó a uno solo de los 20 que acumula el helvético en su estatus de jugador más laureado en dicha estadística. Además, el balear se convirtió en el primer hombre que gana cinco grandes una vez atravesada la barrera de los 30 años.
El español, con problemas para jugar con primeros (47 por ciento) y para conseguir ganadores, no dominó con tanta autoridad e incluso se vio por debajo en el electrónico del estadio Arthur Ashe después de ceder en su segundo turno de saque. Sin embargo, el moscovita no supo sacar partido a tal ventaja ni a su mayor número de golpes ganadores en este parcial (16, por los 10 de su adversario). A continuación, el número 2 del ranking mundial recuperó su saque y ya fue, a partir de ahí, afinando algo más su tenis para no permitir que el jugador de enfrente impusiese su poderío en el peloteo. 
Nadal solo cedió dos puntos tras el break y, a raíz asegurarse la muerte súbita, supo presionar a Medvedev para lograr la rotura que le dio el parcial y que empezó a declinar la balanza. El de Moscú estaba tocado, pero desde luego no estaba hundido y lo corroboró nada más empezar el segundo set, teniendo una bola de quiebre que no aprovechó. Hasta cuatro break points necesitó salvar Medvedev, en el cuarto juego, con el objetivo de no descolgarse de una final que se le estaba poniendo cuesta arriba. 
La tensión había ido en aumento, aunque el moscovita supo cómo manejarse ante la adversidad en una tercera manga sin vaivenes al inicio. Fue en el quinto juego donde Nadal aceleró el pulso, propio y de extraños, cuando rompió el saque de Medvedev justo tras alcanzar el 30-40. Parecía la sentencia anticipada... y de repente el moscovita se sacó de la chistera muchos minutos más de resistencia.
Medvedev había resurgido con ímpetu y el encuentro estaba de nuevo a la par, con el balear dejando escapar un 40-40 al resto en el primer intercambio de la cuarta manga. Como si hubiera sido una losa inesperada, eso hizo que sufriera en el turno de saque inmediatamente posterior. Le tocó aguantar como en las grandes citas, las de tantas y tantas postales que ha atesorado con cada trofeo de sus vitrinas. 

 

Un duelo para enmarcar

A palazo limpio en cada peloteo, en el quinto volvió a exhibir el moscovita las fuerzas suficientes para no encajar el break. Pero el balear ha hecho de la supervivencia una costumbre y salvó entonces tres bolas de rotura, avisado incluso por el juez de silla al haber sobrepasado el tiempo para sacar. 
Con el marcador en 4-2 y 30-30, al resto, efectuó un globo formidable y amargó a un Medvedev que hincó la rodilla encajando otra rotura. En bandeja se veía el triunfo para un Nadal que capturó otro trofeo del US Open para sus estanterías de honor, aunque no sin murmullos en el desenlace por si se ajustaba al tiempo de servir. 
Después de 4 horas y 51 minutos de una final para enmarcar, ni reparó más en esa polémica el balear, cada vez más cerca de la leyenda. Le costó alzar su cuarta copa en Nueva York porque el moscovita rompió el saque, beneficiado por una doble falta del español, y a renglón seguido salvó dos pelotas de campeonato mandando tiros muy largos. Atizaba plano Medvedev, eligiendo el revés a dos manos muy a menudo, mientras que su oponente variaba más el estilo, la dirección y hasta la empuñadura. Sangre fría pese a tanto ajetreo, hasta el punto de firmar una dejada maravillosa para granjearse la tercera bola de partido y de título. Sacó fuerte y ya el ruso fue a remolque, mandando demasiado lejos el siguiente golpe que le tocó dar.
Ese falló encumbró a Nadal.