Las Ciudades Patrimonio reafirman su apuesta conjunta de futuro

David Casillas
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Los alcaldes de las trece Ciudades Patrimonio que integran el Grupo, en el acto de lectura del manifiesto celebrado en el Palacio de Caprotti. - Foto: Antonio Bartolomé

Los alcaldes de las trece ciudades que integran el Grupo celebraron en Ávila el XX Aniversario de su creación y firmaron un manifiesto en el que acordaron «seguir demandando el reconocimiento de sus características singulares».

Ángel Acebes, Ávila; Joaquín Sánchez Garrido, Toledo; Ramón Escobar Santiago, Segovia; Xerardo Estévez Fernández, Santiago de Compostela; Jesús Málaga Guerrero, Salamanca, y Carlos Sánchez Polo, Cáceres. Esos fueron los alcaldes que hace veinte años firmaron en Ávila el acta de constitución del Grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, una asociación nacida para  luchar conjuntamente por objetivos muy parecidos que, tal y como se contempló entonces demostrando visión de futuro y apertura de miras, quedaba abierta a la incorporación de otras urbes históricas que a partir de ese momento fuesen reconocidas por la Unesco con ese título honorífico.
Ayer, 20 años después de aquella fecha histórica, los alcaldes de las ciudades que ahora integran el Grupo, que ya suman 13 tras la incorporación de Alcalá de Henares, Córdoba, Cuenca, Ibiza, Mérida, San Cristóbal de la Laguna y Tarragona, se dieron cita de nuevo en Ávila para celebrar la efemérides, ocasión que aprovecharon para suscribir un manifiesto conjunto en el que, tras valorar positivamente el camino recorrido y «el esfuerzo desarrollado», reafirmaron su apuesta conjunta de futuro para seguir trabajando por la mejora de estas históricas urbes y de sus habitantes, buscando nuevas ayudas públicas y privadas y luchando para revitalizar los cascos históricos y de esa manera evitar que se despueblen.
Los alcaldes (Fancisco Javier Bello, Alcalá de Henares; Miguel Ángel García Nieto, Ávila; Elena Nevado, Cáceres; Rafael Jaén, en nombre de José Antonio Nieto, Córdoba; Juan Manuel Ávila, Cuenca; Pilar Martí,  Ibiza; Pedro Acedo, Mérida; Alfonso Fernández Mañueco, Salamanca; Fernando Clavijo, San Cristóbal de la Laguna; Ángel Currás, Santiago de Compostela; Pedro Arahuetes, Segovia; Josep Félix Ballesteros, Tarragona, y Emiliano García-Page) se reunieron en el Palacio los Verdugo, sede permanente del Grupo de Ciudades Patrimonio, donde guardaron un minuto de silencio por las víctimas de los accidentes de autobús y tren ocurridos en julio en Ávila y en Santiago de Compostela.
En el manifiesto afirman que «si bien el esfuerzo desarrollado por la asociación ha resultado muy positivo» aún quedan «necesidades latentes y problemas no resueltos» que propician «el debate y el trabajo en común», lo que lleva al Grupo a enfrentarse a «nuevos retos que deben obligarnos a reinventar algunas fórmulas de trabajo a fin de garantizar la integridad de nuestro legado histórico».
Entre las medidas acordadas para apuntalar ese futuro que quieren continuar construyendo «en un marco de colaboración para seguir afrontando los objetivos y fines que a todos interesan», los alcaldes decidieron «seguir demandando antes las Administraciones el reconocimiento de las características singulares de estas ciudades» y reclamar su «apoyo incondicional para lograr la recuperación sostenida de su patrimonio histórico y cultural y alcanzar la rentabilización social y económica del mismo».

Gestión. Esos respaldos, continúa el acuerdo, deben ayudar a la «adecuada gestión de las ciudades que integran el Grupo y a una mayor participación de los agentes locales y de los ciudadanos, estableciendo para cada objetivo singular una red de proyectos y de instrumentos basada en la colaboración entre el sector público y privado».
Se apuesta también en el documento por «fomentar la puesta en marcha de acciones de promoción y comercialización turística y cultural para que el turismo siga siendo motor de generación de riqueza y empleo» y por «la colaboración social sin exclusiones y el desarrollo del trabajo en red», además de por  «generar recursos y soluciones tecnológicas para la administración integral del patrimonio».
Especial hincapié se hace en «apoyar la inserción de arquitecturas adecuadas para revitalizar zonas degradadas, definiendo una estrategia urbana que apueste por el patrimonio cultural y medioambiental como recursos para consolidar el futuro de la ciudad, con inversiones en rehabilitación y mejora de edificios y sus entornos como modo eficaz de recuperación del patrimonio histórico monumental con la siempre necesaria colaboración de las instituciones concernidas», fruto de lo cual debe realizarse el diseño de «la adecuada planificación en aras a la revitalización residencial de los conjuntos o cascos históricos , así como también un gran desarrollo económico-social, elaborando estudios que incorporen objetivos, necesidades y recursos, con una cooperación tanto pública como privada». O lo que es lo mismo, según explicó en román paladino el alcalde de Toledo, presidente de turno del Grupo, «revitalizar los cascos históricos para evitar que se conviertan en parques temáticos».
A modo de cierre, y sin que por ello este acuerdo del decálogo sea menos importante que los demás, los trece alcaldes rubricaron su convencimiento de que deben «seguir impulsando las medidas necesarias para la difusión del patrimonio cultural, fomentando la conciencia de identidad de sus habitantes y el sentimiento de estar realizando un trabajo en común».