Año I después de 'Credo'

Mayte Rodríguez
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La exposición llevó a casi 250.000 personas a Arévalo, pero los rescoldos de la muestra resultan escasos para los hosteleros; el alcalde se muestra optimista



El último vestigio que quedaba de  Las Edades del Hombre de Arévalo desapareció a primeros de septiembre cuando la escultura ‘Carmen Dormida’, de Antonio López, abandonó la plaza de El Salvador, donde había permanecido casi un  año y medio. Con esta gran escultura en bronce situada el aire libre se cerraba el recorrido expositivo de ‘Credo’, fue la última pieza en incorporarse a la muestra (llegó un mes después de inaugurarse) y ha sido la última en marcharse. No en vano, ha permanecido allí aun después de que Las Edades del Hombre echara el cierre. Cuando está a punto de cumplirse un año de la clausura de una exposición que atrajo hasta Arévalo 246.000 visitantes en algo más de cuatro meses, cabe preguntarse qué queda de ‘Credo’ en la capital de La Moraña.
En lo estrictamente económico, mas bien  poco.  La hostelería arevalense, que se vio directamente beneficiada de los miles de turistas que se desplazaron hasta Arévalo con motivo de la muestra, lo tiene claro: «Esperábamos que Las Edades del Hombre  dejara más rescoldos, un año después apenas queda nada de aquello», afirma Javier Jiménez, presidente de la Asociación Arevalense de Hostelería  (Asadhos), que admite que durante la muestra a los bares, restaurantes y asadores les fue «extraordinariamente bien».
Esa tendencia al alza que llegó con ‘Credo’ no se mantuvo después a pesar de que, ya con la muestra cerrada, instituciones públicas y particulares aunaron esfuerzos para «mantener la apertura de las iglesias» de Arévalo a la visita y, de ese modo, mejorar la oferta turística de la ciudad. Ese proyecto, denominado ‘Abrimos’, «sí ha funcionado, pero no tan bien como pensábamos», confiesa Javier Jiménez.
La exposición propició la creación de cuatro comercios que abrieron sus puertas coincidiendo con Las Edades del Hombre y cuyas oportunidades de negocio estaba directamente enfocado a las personas que la visitaran. El hecho de que la muestra tuviera tres sedes que obligaba a los visitantes a caminar por la calle de una a otra favorecía el beneficio potencial de esos cuatro establecimientos, ninguno de los cuales permanece hoy  abierto, según confirman desde la Cámara de Comercio e Industria de Arévalo.
Por su parte, el alcalde de Arévalo, Vidal Galicia, cree que Las Edades del Hombre «ha dejado una huella imborrable» de la que la ciudad aún está beneficiándose porque «el efecto positivo» de la exposición «es indudable», defiende. Aunque la cifra de turistas que llegan a la capital de La Moraña ha caído en picado si la comparamos con los que visitaban Arévalo estando la muestra abierta, el regidor asegura que «muchas de las personas que vienen lo hacen por el buen recuerdo que les dejó la ciudad cuando la visitaron atraídos por Las Edades del Hombre y eso lo han constatado los técnicos de la Oficina Municipal de Turismo», destaca.

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