De locales y visitantes

Diego Izco
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Los encuentros a puerta cerrada, por las estadísticas que está arrojando la Bundesliga, le quitan mucha ventaja al anfitrión

El Leverkusen, que jugó contra el Bayern el pasado sábado, puso ‘ambiente’ a las gradas. - Foto: MATTHIAS HANGST / POOL

Hagamos fútbol no tan ficción a futuro: los partidos a puerta cerrada terminan imponiéndose. Una o dos temporadas de prevención ante los repuntes otoñales de la COVID-19. ¿Se mantendría (por ejemplo) una regla como la de darle al primer clasificado del grupo-Champions la vuelta en casa? ¿Qué ventaja supondría... si no tiene un ambiente, una energía extra a la que agarrarse; si la norma del gol del visitante ya es beneficiosa en la mitad de los casos para quien juega la ida en su estadio? 
El regreso de la Bundesliga ha dinamitado la concepción del fútbol de locales y visitantes tal y como la asumíamos: en apenas tres jornadas ya ganan más partidos los segundos que los anfitriones. El factor campo se ha evaporado en este regreso del fútbol del coronavirus. Antes del parón, las victorias locales eran del 43 por ciento... y ahora han bajado al 22; antes del parón, los visitantes apenas ganaban un 35 por ciento y ahora están en el 50; antes del parón, los dueños de los estadios marcaban 1,8 goles y encajaban 1,5... Ahora el marcador es opuesto: 1,4 frente a 1,8. 
La falta de calor en las gradas, esa motivación extra que encontraban los locales ya no existe. «La intensidad de los partidos está siendo menor -explicaba el técnico Pako Ayestarán en As-. A veces no somos capaces de motivarnos y exigirnos solos... y es el público el que consigue re-conectar a un jugador». 

 

En España 

La tradición de estadios en ebullición y dominio local es aún mayor en LaLiga que en Alemania. En la jornada 27, cuando se detuvo forzosamente el campeonato, se habían repartido 735 puntos, una media de 36,75 por equipo y 1,35 por club y jornada. La diferencia es abismal: como locales, los equipos españoles consiguieron 462 puntos, casi el 63 por ciento de la totalidad (23,1 por equipo y 0,85 por jornada), mientras que como visitantes apenas llegaron a 273 (13,65 y 0,5 en las mismas estadísticas), el equivalente al 37 de su casillero. Sin el empujón de la grada, todo se equilibra.