En Ávila más de 600 empleados públicos trabajan desde casa

Mayte Rodríguez
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Los trabajadores de la Delegación Territorial de la Junta que realizan su jornada laboral desde un acceso remoto son 343, 175 en el caso del Ayuntamiento de Ávila y un centenar en el de la Diputación Provincial

En Ávila más de 600 empleados públicos trabajan desde casa


El estado de alarma decretado para evitar la propagación del coronavirus ha convertido miles de hogares en centros de trabajo. En tiempo récord, empresas de sectores diversos reconvirtieron sus métodos habituales de funcionamiento, basados en el presentismo, para posibilitar que sus empleados trabajaran desde casa. En la mayoría de los casos a través de un acceso remoto que permite a cada profesional conectarse al ordenador de la empresa desde su portátil o su PC doméstico. 
Pero no solo las empresas privadas han recurrido al teletrabajo como única manera posible de seguir funcionando sin poner en riesgo la salud de sus plantillas. También las Administraciones públicas han optado por esta modalidad, por supuesto condicionada al tipo de labor que lleva a cabo cada empleado. Es evidente que hay perfiles profesionales que son incompatibles con el teletrabajo. Un ejemplo es el de los agentes de Policía Local o de los Bomberos en el caso del Ayuntamiento de Ávila. O, en el ámbito de la Diputación Provincial, el personal sociosanitario que conforma la plantilla del Centro Residencial Infantas Elena y Cristina, donde por supuesto médicos, enfermeras, auxiliares, farmacéúticos, fisioterapeutas y psicólogos están trabajando in situ. Sin embargo, en la Administración pública hay otros perfiles profesionales, la mayoría de los cuales desarrolla su labor en el ámbito administrativo, que permiten el teletrabajo y que, de hecho, están desarrollándolo desde hace ya más de un mes.
En el caso de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Ávila, se ha dotado de acceso remoto a 343 de sus empleados públicos, según informan a esta Redacción desde la misma. Esos funcionarios que ahora están trabajando desde sus domicilios están destinados en hasta catorce  servicios y áreas distintas de la Administración regional. Desde la Oficina Territorial de Trabajo hasta la Gerencia de Servicios Sociales pasando por Cultura, Hacienda o Industria. Pero es el Servicio Territorial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural el que cuenta con mayor número de empleados públicos trabajando desde sus hogares a través del acceso remoto: un total de 75, seguidos de los 43 adscritos a la Dirección Provincial de Educación y de 39 en el Servicio Territorial de Medio Ambiente. 
 En el Ayuntamiento de Ávila son 175 los empleados públicos que han solicitado el teletrabajo, de los que algo más del 40% pertenecen a las áreas de Servicios Sociales y de Hacienda. «Aquellas que cuentan con más competencias y son más grandes y, por tanto, tienen más trabajadores, son las que más acumulan» la modalidad del teletrabajo, «especialmente en tareas administrativas», explican a este diario fuentes municipales. 
 En cuanto a la Diputación Provincial de Ávila, alrededor de un centenar de empleados públicos son los que hacen exclusivamente teletrabajo. Todos ellos pertenecen a los servicios de Cultura, Juventud y Deportes; Institución Gran Duque de Alba, Turismo, Fundación Cultural Santa Teresa, Agencia Provincial de la Energía, Desarrollo Rural y las oficinas del Organismo Autónomo de Recaudación cuyos empleados están en plantilla de la institución provincial (Ávila y Piedrahíta).
Otros 160 empleados de la Diputación Provincial también trabajan desde casa, pero no exclusivamente, ya que lo compatibilizan con el trabajo presencial «a turnos, dependiendo de las necesidades y la organización de cada área o servicio», indican desde la institución.  Es el caso, por ejemplo, del personal de administración del Área de Servicios Sociales, donde cinco personas trabajan de forma presencial, «algunos de ellos con turnos de rotación y teletrabajando el resto». Precisamente, a raíz del estado de alarma los trabajadores sociales llevan a cabo su labor «en las cabeceras de los CEAS», que son un total de ocho, a cada uno de los cuales acuden dos empleados cada jornada laboral: un trabajador social y un animador comunitario «que rota».
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