Las cárceles salen del doble confinamiento

Agencias
-

Con el paso de la mayoría de las regiones a la fase 3 y el resto en la 2, las prisiones avanzan en la desescalada y los reclusos vuelven a sus terapias, traslados y a recuperar su vida habitual

La mayoría de los internos privados de libertad han vivido el avance de la COVID-19 como una nueva condena al no poder recibir visitas ni hacer sus actividades habituales.

Instituciones Penitenciarias avanza en la desescalada en la epidemia del coronavirus y, a partir de hoy permitirá el regreso a las cárceles de los profesionales externos que habitualmente imparten clases, terapias y todo tipo de actividades programadas para este colectivo privado de libertad.
El objetivo es que se vayan normalizando los traslados regulares de presos, se otorguen los permisos de salida y, en general, que se recupere, en todo lo posible, la vida que existía antes del 14 del pasado marzo cuando el Gobierno decretó el estado de alarma para atajar el avance de la COVID-19.
La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha enviado ya a los directores de los centros nuevas instrucciones para la vuelta a la normalidad, tras el avance a fase 3 en la mayor parte del territorio nacional y el resto en la 2, y en la recta final del confinamiento que ha vivido todo el Estado durante estos tres meses.
La institución señala que «siempre teniendo en cuenta la fase en la que está cada centro se retomarán de forma paulatina y gradual las actividades educativas y terapéuticas con monitores externos».
El programa formativo dependerá de lo establecido para cada comunidad autónoma. Los internos serán atendidos individualmente y, si la actividad ha de realizarse en grupo, esta no superará las 10 personas para evitar contagios.
Para la realización de sesiones terapéuticas no podrán entrar en el centro más de dos personas por entidad colaboradora y el trabajo se realizará respetando las medidas de distancia personal y de seguridad que establece el Ministerio de Sanidad, que se rige por procedimientos científicos.
También se autorizará la entrada de una persona por confesión religiosa, que realizará una atención individualizada a los internos que lo soliciten. Para grupos, será proporcional al aforo para mantener el distanciamiento social.
En cuanto a los traslados, se reanudarán paulatinamente las conducciones regulares que quedaron suspendidas tras la declaración del estado de alarma para aquellos centros penitenciarios que se encuentren en zonas geográficas que tengan aprobada la movilidad.
Se autoriza la movilidad interprovincial en régimen de autogobierno para aquellos reos clasificados en tercer grado con destino a un Centro de Inserción Social (CIS).
Prisiones detalla que no se trasladará a los reclusos que se encuentren en módulos en cuarentena sanitaria, y los que cambien de centro deberán permanecer en observación médica durante 14 días por precaución, o el tiempo que determine el personal sanitario y las mismas condiciones se aplicarána las personas que vuelvan de disfrutar permisos de salida para garantizar la salud al resto del colectivo que cumple condena en este tipo de instalaciones dependientes del Gobierno de la nación.

 

Restricciones

Asimismo, a la hora de fijar permisos autorizados, se tendrán en cuenta las restricciones a la movilidad en la zona en la que se encuentre el centro y el lugar de disfrute del permiso.
Prisiones ha subrayado que gracias al rápido cierre de las cárceles al exterior, días antes del Real Decreto del estado de alarma, la incidencia de la COVID-19 entre la población privada de libertad ha sido cuatro veces inferior a la de la población en general: solo 81 internos de los cerca de 50.000 que dependen de la Administración Central han dado positivo. De ellos, dos fallecieron, uno sigue hospitalizado y 52 han recibido ya el alta médica definitiva.