Sufrimiento detrás del éxito

Agencias
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Cori Gauff confiesa que pasó una depresión antes de brillar en Wimbledon con tan solo 15 años

Gauff celebra una de sus victorias en la última edición de Wimbledon, en la que tumbó a la mismísima Serena Williams.

«Siempre me he preguntado si mi vida hubiera sido mejor o peor sin el tenis». Al habla Cori Gauff, la tenista de 16 años que superó la depresión y las dudas para explotar y triunfar en el último Wimbledon. Su nombre saltó a la fama el pasado verano cuando, con 15 años recién cumplidos, llegó a los octavos de final del Grand Slam británico dejando por el camino a campeonas como Venus Williams. Detrás de lo que parecía una historia de felicidad y de unión familiar, siempre bien apoyada por sus padres en pista, se escondía la infelicidad de la juventud y las dudas de quien ha vivido una infancia atípica.
La estadounidense desgranó su sufrimiento previo a su irrupción en Londres en una carta publicada en Behind the Racquet, el medio que ha salido para dar voz a los tenistas. «La mayoría de mis amigos iban al instituto», recuerda Gauff. «Sentía como que ellos parecían tan felices siendo 'normales'. Durante un tiempo pensé que eso era lo que quería, pero luego me di cuenta que, como en las redes sociales, la gente no es tan feliz como aparenta. Me costó un año librarme de ese pensamiento».
«No era feliz jugando. Mis padres se esforzaron mucho en que hiciera las cosas normales de la infancia, pero aun así, por ejemplo, es complicado estudiar cuando no socializas con otros estudiantes. Creo que este estilo de vida es perfecto para mí, pero no para todo el mundo. Viajar no es sencillo. Tengo dos hermanos y cada vez que me voy, duele. Me pierdo todos los años el cumpleaños de uno de ellos porque coincide con Roland Garros», explicó la joven perla americana.
Estos problemas asaltaron a Gauff durante 2017 y 2018, antes de convertirse en la tenista más joven en la Era Open en clasificarse para Wimbledon. «Sufría porque no sabía lo que quería. Siempre he conseguido buenos resultados, así que ese no era problema. Simplemente no disfrutaba de lo que hacía. Me di cuenta de que tenía que empezar a jugar para mí. Estuve muy deprimida durante un año. Fue el más complicado. Cuando estás en ese momento oscuro, no ves el lado positivo de las cosas».
Gauff a hizo hincapié en que el tenis no era el problema, sino cómo lidiar con todas las cosas que le estaban ocurriendo. «Sabía que quería jugar al tenis, pero no sabía cómo quería hacerlo. Me golpeó tanto que incluso pensé en tomarme un año sabático y centrarme en mi vida. Obviamente, esa no era la mejor decisión, pero estaba perdida, confusa y pensando demasiado en si esto era lo que quería o lo que otras personas querían. Pasé muchos ratos pensando y llorando».
«Me ayudó a ser más fuerte y a conocerme mejor que nunca. Todo el mundo me pregunta cómo puedo estar tan calmada en la pista y creo que es porque acepté quién soy y cómo sobreponerme a los momentos más duros de mi vida. Ahora, cuando salgo a la pista, doy gracias de estar ahí».
irrupción. Esa determinación fue la que le llevó a los octavos de Wimbledon, solo parada por la a la postre campeona Simona Halep, y a pisar la misma ronda en el pasado Open de Australia, último Grand Slam antes del coronavirus.
Los logros de Gauff, que ya ha escalado hasta el puesto 52 del ránking y conquistado un título (Linz 2019), han provocado que sean muchas las niñas que quieran seguir sus pasos. «Hay niñas que se me acercan, de todas las razas, peros sobre todo afroamericanas, que me dicen que han cogido una raqueta por primera vez gracias a mí. Recuerdo que un mes antes de Wimbledon ibas al club donde entreno y había mayoría de hombres. Un mes después la mayoría eran mujeres y el entrenador me dijo que era gracias a mí».
Pese a que sus éxitos se pueden asemejar a los de sus compatriotas Serena y Venus, Gauff rechaza la comparación. «No me gusta que se me compare con Serena o Venus. No estoy a su nivel y creo que no es justo comparar a alguien que está creciendo con las hermanas Williams. No es correcto, yo las sigo viendo como mis ídolos», agregó.
Ahora 'Coco', la chica que en 2018 no se sentía con fuerzas para levantarse a entrenar, aguarda, como el resto de tenistas a que el coronavirus permita volver a jugar. «Sin el coronavirus hubiera podido asistir a mi baile de graduación», se resignó.