La 'embajada' de Castilla y León

SPC
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El leonés Antonio Álvarez Barthe (2i) es embajador de España en EAU - Foto: Ical

Los cinco embajadores de Camerún, EAU, Corea, Pakistán y Mauritania, nacidos en la Comunidad, relatan su día a día, su labor por entrelazar relaciones y cuánto echan de menos su tierra

“El objetivo fundamental de todo diplomático es la defensa de los intereses de su país; y eso sólo lo puedes hacer con eficacia si llevas a España en el corazón”. El embajador de España en Emiratos Árabes Unidos, el leonés Antonio Álvarez Barthe, resume a la perfección su trabajo en Abu Dhabi. Es uno de los seis que la Comunidad tiene repartidos por el mundo, concretamente también en Camerún, Corea, Pakistán, Mauritania y Ucrania (que prefirió no participar) y que relatan a la agencia Ical su día a día, que llevan a cabo gracias a una vocación temprana. Todos coinciden en cuatro aspectos fundamentales: el amor por su labor; la añoranza por su tierra; la exhibición constante de los productos gastronómicos de Castilla y León, y los puntos en común de los habitantes de sus destinos con los españoles, porque "no son tan diferentes".

“Vivir fuera no se lleva mal. La cuestión es adaptarse a la ciudad, entorno y país nuevo al que uno va, porque el trabajo diplomático es bastante parecido en los distintos países, de información, de conocimiento del país para defender los intereses de España y los españoles, de mejorar las relaciones bilaterales y representar a España dignamente, de la mejor manera posible, puesto que implícitamente somos la imagen de nuestro país allí donde estamos”, expone en la misma línea el embajador en Yaundé, capital de Camerún, el salmantino Ramón Moreno, quien admite que echa de menos a la familia, además de “la manera de vivir, que aunque no es perfecta, la valoras muchísimo más cuando tienes posibilidad de comparar con otros países”. “Es entonces cuando realmente te das cuenta del gran país que es España y sus gentes, y de lo bien que funcionan tantísimas cosas. Tenemos un país fantástico en casi todos los ámbitos, que funciona muy bien y digno de admiración. Naturalmente nada es completamente perfecto”, sentencia.

El vallisoletano Manuel Durán, embajador en Pakistán, asegura que se trata de un “exilio buscado y deseado”, lo que contribuye a “disfrutar cada minuto del día descubriendo poco a poco los países”. Lo dice tras una larga carrera diplomática (cuenta con 55 años) en Dinamarca, Sudáfrica, Hungría, Israel, Argentina, Líbano y ahora el país asiático, donde no obvia que aunque la situación “ha mejorado”, su cercanía con Afganistán “obliga a informar a Madrid de los incidentes que se produzcan en la zona fronteriza”. Como una “experiencia muy enriquecedora, aunque no exenta de momentos complejos”, califica su trabajo Jesús Santos, que responde a Ical desde Mauritania. Con 63 años y una larga trayectoria, añora aspectos “más simples, como “olores y sabores, como las conversaciones con amigos y familiares”. “Por ello, es importante volver a las raíces de vez en cuando y reencontrarse”, apela.

Rica gastronomía y personalidades similares

Durante sus jornadas laborales y recepciones, los embajadores siempre ponen sobre la mesa productos de la rica gastronomía de la Comunidad. Desde la cecina y los pimientos asados “que nunca fallan” en Nuakchot; los vinos de la Ribera del Duero en Islamabad; los mencías y verdejos en Abu Dhabi; el embutido y el hornazo salmantino en Yaundé; y la carne y otros vinos de la Comunidad en Seúl. Precisamente, el embajador en Corea, el vallisoletano Juan Ignacio Morro, defiende que la gastronomía “ha dado a España un renombre y éxito comercial que es necesario”.

Por lo general, afirman, estos países reconocen a los españoles “con simpatía”. Todos coinciden en los puntos en común. Así, los pakistaníes, señala Durán, también otorgan una “importancia crucial a los vínculos familiares y disfrutan de la buena cocina”, además de ser ambos “un poco impuntuales”, ironiza. El embajador en EAU señala que “cada vez” tiene “más claro que las semejanzas entre las personas de todo el mundo son, en el fondo, mayores y más profundas que las diferencias”. En su caso, destaca la “influencia árabe en el carácter español, un tópico que es cierto, y que va unido a la hospitalidad y tolerancia”.

En Camerún, como en España, la población es “acogedora y abierta y con gran vida social en la calle; mientras que los coreanos son “apasionados” y están “acostumbrados a la improvisación”. “Quizás por eso nos llevamos muy buen y trabajamos juntos magníficamente”, declara Morro. Asimismo, el embajador en Mauritania ensalza las similitudes con el “sentido de la familia, la generosidad con la que se agasaja a los invitados y una cierta picardía hacia el interlocutor, conscientes quizás que esta complicidad no existe en otro contexto”, narra entre risas.

Peso de España

El peso de España en cada uno de estos destinos, del que el embajador es uno de los mayores exponentes, da como resultado una mayor presencia de empresas que operan en ellos y viceversa. En Mauritania, por ejemplo, Santos Aguado, nacido en la calle Federico Echevarría de León, califica la relación con las compañías como “fluida y constante”, beneficiada también porque los residentes en el Sahel ven a España como “un país europeo próximo y cercano”.

En Pakistán, las inversiones españoles son mínimas, según admite el titular de la Embajada, “y lo mismo sucede a la inversa”, si bien han tomado un “papel relevante” las firmas de ingeniería, con proyectos específicos. Actualmente, los retos de España en este país asiático es aumentar el flujo comercial, ganar turismo y un acercamiento cultural, que se inicia ahora en una nueva etapa con el reciente triunfo electoral de Imran Khan.

Álvarez Barthe admite que EAU cuenta con un “enorme potencial y grandes oportunidades en muchos sectores” que las empresas españoles y castellanas y leonesas “no pueden dejar escapar”. “Hay potencial en ámbitos en los que las firmas nacionales tienen reconocido liderazgo mundial, como la ingeniería, construcción, renovables, desalinización, gestión del agua y de la salud”. En todo caso, señala que España “no ha sido históricamente un país relevante en la región del Golfo” y apela a seguir trabajando para incrementar la buena imagen lograda en los últimos años. También la cultura española ha notado un aumento en esta zona mundial. No en vano, el mismo día que Ical se comunicaba con el embajador actuaba en Abu Dhabi Sara Baras.

Camerún confía en convertirse en 2035 en un “país emergente”, tal y como destaca Ramón Moreno, quien espera que las empresas españoles “aprovechen” esta oportunidad y afirma que su departamento lleva adelante acciones para elevar el conocimiento y la presencia de España, no sólo con los tópicos del “flamenco, la paella y los toros”, sino con el aprendizaje del español o la exportación de bienes de consumo.

Mientras, en Corea, el embajador considera que “España tiene muchas cosas que hacer”, empezando el camino por “aumentar la frecuencia e intensidad del diálogo político”. Por ello, aboga por elevar intercambios comerciales, “aún insuficientes”, el turismo coreano en España y fomentar también la expansión del idioma.