Madrid es un polvorín

Agencias-SPC
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La petición, rechazada, de cambiar de fase desata la tensión en el Ejecutivo regional y enfrenta a la comunidad con el Gobierno central

Madrid es un polvorín - Foto: Comunidad de Madrid

La Comunidad de Madrid ha ocupado en los últimos días gran parte del foco mediático de la pandemia. Solo cuestiones tan decisivas como la prórroga del estado de alarma, con el inesperado pacto in extremis entre el Gobierno central y Ciudadanos, logró apartar de los titulares al Ejecutivo autonómico de la popular Isabel Díaz Ayuso. Primero fueron las imágenes del cierre del hospital de campaña instalado en IFEMA lo que desató las críticas del resto de fuerzas políticas contra la baronesa del PP, pues en ellas se veían multitud de incumplimientos de las medidas de higiene y seguridad, como la falta de distancia social entre los asistentes al acto. Después, cuando el asunto ya no parecía tener más recorrido, saltó a la palestra la polémica con los menús entregados a los niños de familias con pocos recursos a través de empresas de comida rápida. Sin embargo, ese asunto también parece haber quedado en el olvido en las últimas 48 horas, cuando ha tomado el relevo la petición del Ejecutivo autonómico de pasar de fase en la desescalada, a pesar de ser el territorio más golpeado por la pandemia, junto a Cataluña.
Apenas sorprendió que el Gobierno rechazase ayer la propuesta de Madrid. Las cifras sanitarias en lo que respecta a nuevos casos, hospitalizaciones y muertes siguen aumentando en la región que ha liderado estos aspectos durante gran parte de la pandemia. Además, según justificó el Ministerio de Sanidad, la atención primaria -la criba donde se evaluarán ahora los posibles casos de infección- tampoco cumplía con las exigencias requeridas. 

 

¿Presiones de Cs?

El Gabinete de Ayuso, sin embargo, se aferraba a su músculo sanitario, mostrado durante la pandemia, para intentar ese cambio de fase. Desde la Real Casa de Correos, en plena Puerta del Sol (sede del Gobierno regional), se defendía la capacidad de la autonomía para duplicar sus instalaciones sanitarias en caso de rebrote del coronavirus, con la reactivación de hospitales de campaña como el de IFEMA. No obstante, estas justificaciones no convencían a todos los miembros del Gabinete. Al parecer, Ciudadanos, socio del PP en el poder de esta región, presionaba para exigir el cambio de etapa en el desconfinamiento, pero los populares no lo tenían tan claro, lo que llegó a convertir el equipo de Gobierno en un polvorín.
Finalmente, Ayuso cambió de idea, según reconoció ayer, tras reunirse con sectores económicos, para paliar una crisis mayor en toda la Comunidad y accedió a presentar el informe ante Sanidad. Pero, por delante se llevó a la directora de Salud Pública de la Comunidad de Madrid Yolanda Fuentes, que dimitió el pasado jueves al no estar de acuerdo con el cambio de fase. La exdirigente se mostró contraria a la petición por no tener garantizado el suministro de EPIs, por la falta de personal principalmente en la Dirección General de Salud Pública para la vigilancia epidemiológica y en Atención Primaria y por tener más pacientes ingresados en UCI que la capacidad habitual de este recurso.
El informe se presentó con la firma de su sustituto, pero Sanidad lo rechazó. Antes de ese no, además, el Ejecutivo de Ayuso recibió duras críticas por parte de miembros del Gobierno central, como el vicepresidente Pablo Iglesias o la portavoz María Jesús Montero, que consideraron la petición de Madrid como una decisión meramente política.