La hostelería abulense perdió en julio el 40% de las pernoctaciones, según Confae

Isabel Camarero
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El presidente de la Federación de Hostelería de Confae, Alberto Sánchez, asegura que en los bares de los barrios se facturó un 40% menos que en el mismo mes de 2011; en los del centro, entre el 50 y el 70.

No corren buenos tiempos para la hostelería abulense y eso que siempre el verano suponía una gran parte de la recaudación del sector a lo largo del año. El número de turistas ha descendido considerablemente, al menos de aquellos que pernoctan en la ciudad y es que según explica Alberto Sánchez, presidente de la Federación de Hostelería de Confae, los hoteles han visto como esas pernoctaciones han caído en torno a un 40 por ciento en el mes de julio y aunque las cifras parece que repuntan un poco en este agosto que ya va por el ecuador no parece que las cuentas vayan a salir. Las pérdidas son mayores si se tiene en cuenta que a la caída en las reservas hoteleras se suma el hecho de que los precios de las habitaciones también han tenido un descuento de entre 15 y 20 euros.
Si mal van las cosas en los hoteles abulenses -Sánchez en este punto recordaba que además dos establecimientos han tenido que cerrar las puertas-, peor van para los bares. Según los datos que manejan en la Federación de Hostelería las ventas en los establecimientos ubicados en los barrios ya registraban en julio una caída del 40 por ciento subiendo a entre el 50 y el 70 en los bares del centro de una ciudad.
Las causas de este varapalo son a juicio de Sánchez varias y claras: la falta de turistas, las medidas de Rajoy que suponen un auténtico frenazo para el consumo, un «claro error que además ha llegado en la peor época»y que tuvo su reflejo en las cancelaciones sufridas en los establecimientos abulenses nada más anunciarse»; la falta de iniciativas y de inversión en el sector por parte del Ayuntamiento de Ávila y de la Junta de Castilla y León; o el hecho de que desde la Diputación «se estén llevando a los pueblos el poco turismo que queda» y, finalmente, «el daño que están haciendo los sindicatos tanto a la hora de contratar como a la hora de poder despedir cuando no hay negocio». A todo esto sumó un factor más, el peaje porque «la gente se va a otros lugares en los que no hay que pagar por llegar. Allí se gastan la gasolina y la comida, aquí no vienen porque a ese gasto se suma el de la autopista».
Y el problema, dijo, es más grave porque si a esta falta de inyección en turismo se suma la subida de impuestos que protagoniza el Consistorio«porque no tienen dinero, pues la cosa está clara».
«Nos suben el IBI, la recogida de basuras, etcétera» y a eso encima, con la crisis, «también se han multiplicado las inspecciones de trabajo o las de sanidad: están a la caza y captura en este sector», continuaba, de ahí«el ahogo que sufrimos».